Indemnización por pérdida de equipaje o retraso en entrega

Indemnización por pérdida de equipaje o retraso en entrega

Pérdida de equipaje

El transporte aéreo es complejo, mueve millones de pasajeros y sus pertenencias y a veces ocurren incidencias de todo tipo: retrasos aéreos, overbooking, cancelación de vuelos o la pérdida de equipaje.

La pérdida del equipaje facturado en la bodega de un avión o el retraso en su entrega al pasajero, generan inconvenientes como la necesidad de aprovisionarse de lo necesario para su estancia, o la pérdida o daño de objetos valiosos.

La normativa de transporte aéreo (Convenio de Montreal*) prevé una serie de indemnizaciones medidas en una moneda gestionada por el Fondo Monetario Internacional, denominada, Derecho Especial de Giro (DEG), en función del peso en kilogramos de equipaje facturado y unos plazos máximos para reclamar según el tipo de incidencia.

El artículo 22.2 del Convenio de Montreal (Límites de responsabilidad respecto al retraso, el equipaje y la carga), dice así:

En el transporte de equipaje, la responsabilidad del transportista en caso de destrucción, pérdida, avería o retraso se limita a 1.000 derechos especiales de giro por pasajero a menos que el pasajero haya hecho al transportista, al entregarle el equipaje facturado, una declaración especial del valor de la entrega de éste en el lugar de destino, y haya pagado una suma suplementaria, si hay lugar a ello.

En este caso, el transportista estará obligado a pagar una suma que no excederá del importe de la suma declarada, a menos que pruebe que este importe es superior al valor real de la entrega en el lugar de destino para el pasajero.

Retraso en la entrega del equipaje facturado

En caso de retraso en la entrega de nuestro equipaje, la compañía áerea es responsable de los perjuicios causados, siempre que no haya tomado las medidas razonables para evitar el daño, o le haya sido imposible tomar esas medidas.

La responsabilidad de la compañía aérea en este supuesto de retraso en la entrega del equipaje facturado se mide en DEGs por kilogramo de equipaje facturado y asciende a un máximo de 1.000 DEG (aproximadamente 1.230 euros) por pasajero.

Las reclamaciones a la compañía por retraso del equipaje deben efectuarse por escrito y cuanto antes (máximo hasta los 21 días desde que se ponga el equipaje a su disposición), mediante la cumplimentación de un documento denominado Parte de Irregularidad de Equipaje (PIR). Ojo porque el PIR es obligatorio. Si no se hace una reclamación, la compañía presumirá que estamos conformes con el equipaje que nos han entregado. Así lo dice el artículo 31 del Convenio de Montreal:

1. El recibo del equipaje facturado o la carga sin protesta por parte del destinatario constituirá presunción, salvo prueba en contrario, de que los mismos han sido entregados en buen estado y de conformidad con el documento de transporte o la constancia conservada por los otros medios mencionados en el párrafo 2 del artículo 3 y en el párrafo 2 del artículo 4.

2. En caso de avería, el destinatario deberá presentar al transportista una protesta inmediatamente después de haber sido notada dicha avería y, a más tardar, dentro de un plazo de siete días para el equipaje facturado y de catorce días para la carga, a partir de la fecha de su recibo. En caso de retraso, la protesta deberá hacerla a más tardar dentro de veintiún días, a partir de la fecha en que el equipaje o la carga hayan sido puestos a su disposición.

3. Toda protesta deberá hacerse por escrito y darse o expedirse dentro de los plazos mencionados.

4. A falta de protesta dentro de los plazos establecidos, todas las acciones contra el transportista serán inadmisibles, salvo en el caso de fraude de su parte.

Pos su parte, por ejemplo, Iberia dice esto en sus condiciones generales a este mismo respecto:

El recibo del equipaje facturado sin protesta (apertura del P.I.R. en el mostrador correspondiente) por parte del destinatario constituirá presunción, salvo prueba en contrario, de que los mismos han sido entregados en buen estado y de conformidad con el documento de transporte (Art. 31 del Convenio de Montreal).

Destrucción, pérdida o daños en el equipaje facturado

En caso de destrucción, pérdida o daños en el equipaje facturado, la compañía aérea es responsable de los perjuicios causados, por hasta 1.000 DEG (aproximadamente 1.230 euros) por pasajero.

En este caso, la reclamación a la compañía es conveniente hacerla in situ, por escrito (en un Parte de Irregularidad de Equipaje – PIR) y en el momento de la recogida del equipaje tras el vuelo, y no más tarde de 7 días desde que sea puesto a nuestra disposición.

Nuestro consejo

Consumoteca aconseja llevar como equipaje de mano en cabina los objetos de valor y no llevar objetos de valor superior al monto de la indemnización máxima por pérdida de equipaje (unos 1.230 euros).

Si el valor del equipaje a llevar en la bodega del avión es superior a la indemnización máxima a recibir de la compañía, es aconsejable realizar una «declaración especial de valor«, como muy tarde, en el mostrador de facturación de la compañía.

Esta declaración especial es un seguro por el cual nosotros valoramos los bienes en una cuantía, en función de la cual, la compañía nos cobra una tarifa suplementaria.

¿A quién reclamar si hay una compañía con la que se contrató el vuelo y otra que efectivamente encargada del vuelo? La normativa indica que el pasajero podrá reclamar a cualquiera de ellas, siendo la compañía contratante la que conste en el billete con su nombre o código de compañía.

¿Y si no estamos de acuerdo con la compensación económica?

En caso de no estar conformes con la indemnización recibida de la compañía aérea o de que ésta no atienda nuestra petición, disponemos de dos años desde la llegada de nuestro vuelo con nuestras maletas (extraviadas, dañadas o recibidas con retraso) para recurrir a los Tribunales de Justicia.

Qué es el convenio de Montreal

* El Convenio de Montreal está en vigor desde el día 28 de junio de 2004. Se aplica a las compañías que realicen transporte internacional entre dos puntos situados en el territorio de dos Estados firmantes o entre dos puntos situados dentro de un Estado con escala en otro Estado. Los Estados firmantes son: estados miembros de la Comunidad Europea, Arabia Saudita, Bahrein, Barbados, Belice, Benin, Botswana, Camerún, Canadá, Colombia, Emiratos Árabes Unidos, Estados Unidos de América, Gambia, Japón, Jordania, Kenya, Kuwait, la ex República Yugoslava de Macedonia, México, Namibia, Nigeria, Nueva Zelanda, Panamá, Paraguay, Perú, Siria, Tanzania, Rumania, San Vicente y las Granadinas y Tonga. (Fuente: www.aena.es).

El documento original del que parte se llama «Convenio para la unificación de ciertas reglas para el transporte aéreo internacional, hecho en Montreal el 28 de mayo de 1999».

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