Liquidez financiera: ¿Qué es y cómo conseguirla?

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Toda empresa que quiera crecer, tiene un plan establecido a largo plazo con distintos objetivos y métodos y estrategias para alcanzarlos. Es lo que se llama un plan estratégico y es uno de los pilares básicos de todas las empresas.

Sin embargo, dentro de estos planes, hay aspectos que es imposible predecir. La pandemia del Covid-19 es un claro ejemplo de ello. Nadie la esperaba y ha revolucionado por completo los planes de las empresas a pequeña y gran escala.

Siempre hay lugar para imprevistos y eventos sin precedentes que pueden suceder en cualquier momento. Si bien, al ser imprevistos, como su nombre indica, no podemos adelantarnos a ellos, pero sí que podemos estar alerta o preparados para toda eventualidad que suceda.

Seguramente te estés preguntando qué tiene que ver la liquidez financiera con todo esto. O quizás, no estés del todo familiarizado con este término y esto está levantando tu curiosidad.

Pues bien, todo está relacionado en cierta forma. Sigue leyendo y, a continuación, encontrarás más información sobre qué es la liquidez financiera y su conexión directa con los imprevistos en una empresa.

La importancia de la liquidez financiera en tu empresa: qué es la liquidez financiera

Podemos dar la definición más académica y decir que la liquidez financiera es un concepto financiero que hace referencia a la facilidad que tiene un activo particular para convertirse en efectivo sin que pierda su precio o valor

No obstante, alguien que no esté muy familiarizado con el lenguaje financiero, es posible que se haya perdido al leer ciertos términos.

Entendamos la liquidez como el efectivo, el valor real y tangible de un activo. Un activo puede ser un inmueble, un plan de jubilación o una inversión particular en bolsa

Por tanto, dependiendo del tipo de activo, su nivel de liquidez puede variar sustancialmente

Por ejemplo, existen activos o inversiones cuyas cláusulas no permiten su liquidación a menos que se cumpla un plazo o circunstancias determinadas. También pueden depender de la facilidad o no de conseguir un comprador para poder venderlas y, así, convertirlas en efectivo.

Cada empresa decide el tipo y porcentaje de activos que tendrá para liquidar en base a un control de tesorería. Teniendo en cuenta el nivel de inflación actual, es más conveniente invertir que tener efectivo guardado, dado que perdería poder adquisitivo.

Sin embargo, a veces es necesario tener cierta cantidad de efectivo para poder hacer frente a gastos inmediatos e imprevistos. Por tanto, es recomendable tener efectivo, pero no más de lo necesario para evitar que pierda su valor.

Ratio de liquidez

Una vez entendido el concepto de liquidez financiera y a que se refiere, seguramente más de uno esté pensando cómo saber cuál es su situación actual. 

A priori, una empresa que cuenta con muchos activos muy líquidos ―entendidos como tales aquellos con más facilidad para vender― es una empresa que se encuentra en una buena posición. Puede disponer del efectivo si lo necesita, sin tener el efectivo en sí en mano.

Para calcular el grado de liquidez de una empresa, hay que calcular el llamado ratio de liquidez. Es básicamente una fórmula para calcular la capacidad de poder hacer frente a obligaciones a corto plazo a través de estos activos.

Se calcula dividiendo el activo corriente, aquel que podemos convertir en efectivo en un plazo inferior a los 12 meses, por el pasivo corriente, las obligaciones y deuda que caducan en el mismo plazo.

En base a los resultados, podremos sacar conclusiones:

  • Si el ratio de liquidez es mayor que uno, quiere decir que la empresa no tendrá problemas para hacer frente a sus obligaciones.
  • Si el ratio de liquidez es igual a uno, quiere decir que tendría que utilizar todos su activos para hacer frente a las obligaciones, lo que supone un riesgo a no poder saldar futuras deudas.
  • Si el ratio es inferior a uno, la empresa no tendrá efectivo ni activos suficientes para hacer frente a sus obligaciones.

Tipos de activos y liquidez

Como hemos mencionado anteriormente, cada empresa puede tener distintos tipos de activos cuya liquidez puede ser mayor o menor. Lo ideal es tener activos que sean fácilmente liquidables, pero no siempre es posible.

Existen dos tipos principales: los activos financieros y los activos tangibles.

Activos financieros

  • Dinero efectivo: la liquidez máxima. Monedas, billetes que pueden utilizarse para hacer frente a gastos en el momento.
  • Dinero en el banco: depósitos en cuentas bancarias. Casi mismo nivel de liquidez que el dinero en efectivo.
  • Deuda pública: puede ser a corto plazo, como las Letras del Estado, o a largo plazo, como los bonos del Tesoro.
  • Pagarés: activos emitidos por otras empresas, cuyas condiciones de liquidación influyen directamente en el ratio de conversión.
  • Rentas: pueden ser variables o fijas, dependiendo de si se trata de deudas de privados o inversiones.

Activos tangibles

Los activos tangibles no son tan claros y definidos como los financieros, pero se trata de aquellos que son reales, como pueden ser inmuebles, terrenos, maquinarias, stock, materiales, etc.

En definitiva, activos que, si bien no tienen un nivel de liquidez tan alto como los financieros, pueden venderse y convertirse en efectivo en un plazo relativamente corto.

Dinero monedas apiladas
Dinero: monedas apiladas

Importancia de la liquidez financiera

Una vez que ya hemos entendido la liquidez financiera, cómo calcularla y qué elementos entran en juego, es importante preguntarse si es realmente tan importante en una empresa.

Como ya hemos dicho varias veces a lo largo de este artículo, tener un buen nivel de liquidez disponible o de activos que sean fácilmente liquidables es a lo que debemos apuntar.

Nunca estamos exentos de imprevistos, errores o todo tipo de situaciones particulares que no podemos ver venir. En la gran mayoría de estos casos, si hablamos de imprevistos no nos referimos a casos positivos sino, más bien, a situaciones en las que tendremos que hacer frente a costes que no estaban previstos y de forma rápida.

Tener efectivo disponible es una opción sencilla, pero como ya hemos mencionado antes, la inflación juega en nuestra contra. El dinero si está almacenado sin más pierde valor con el tiempo, y, evidentemente, es algo que queremos evitar.

Por eso es importante que nuestra empresa disponga de liquidez financiera. Nos permitirá a corto plazo disponer de efectivo para eventuales imprevistos y gastos que haya que abonar en poco tiempo, pero sin perder valor adquisitivo.

Además, un buen nivel de liquidez nos puede abrir muchas puertas. Nos ayudará a la hora de conseguir financiación privada para proyectos o planes que tengamos de expansión o mejora de nuestra empresa.

También puede ser un buen atractivo para que inversores se acerquen a nuestra empresa con interés, en caso de que la financiación estándar a través de las entidades financieras no sea lo que estamos buscando.

Pero, sobre todo, una buena liquidez financiera es un indicador de una empresa fuerte y saludable, que no tiene problemas para hacer frente a sus obligaciones y que invierte de manera inteligente.

Tips para mejorar la liquidez financiera

Tener bajo control los activos más líquidos

Hemos dicho en el punto anterior que, los activos con mayor nivel de liquidez, son aquellos que nos ayudarán en caso de imprevistos. Por eso es particularmente necesario tener control absoluto y total de ellos.

Toda la información y papeleo debe estar siempre disponible, actualizada y al alcance de la mano, ya que nunca se sabe cuando se va a necesitar.

Reducir los gastos

Se trata de un concepto obvio, pero que no por eso es menos útil. Si no podemos aumentar la liquidez de nuestra empresa o vemos que es un proceso que tardará cierto tiempo, tendremos, entonces, que ver la manera de reducir costes.

De este modo, el ratio de liquidez puede equilibrarse y podremos hacer frente a las obligaciones, sin necesidad de aumentar los activos. Pero para ello es estrictamente necesario que se reduzcan los costes superfluos y a corto plazo.

Control financiero exhaustivo

Una vez que consigamos solventar un posible déficit entre activos y obligaciones, el siguiente paso es realizar un análisis a fondo de nuestra situación financiera para poder tener una idea global y completa de cómo está nuestra empresa.

De este modo, podremos ver de forma más precisa que cambios y mejoras hay que realizar, qué activos se están revalorizando y cuáles están perdiendo su valor. Así como qué obligaciones pueden reducirse, renegociarse o definitivamente eliminar.

No hay que obsesionarse con la liquidez financiera

Una vez llegados a este punto, estaremos repleto de datos, fórmulas y conceptos pero, sobre todo, tendremos una idea más clara de qué es la liquidez financiera.

Evidentemente, es una parte importante en las empresas y su subsistencia, no obstante no debe convertirse en algo por lo que perder el sueño.

El concepto básico de toda empresa es que genere más de lo que gasta, si eso lo realiza a través de activos liquidables, existencias, o flujo de caja, no importa, siempre y cuando lo consiga.

No obstante, es un concepto importante a tener en cuenta si queremos que nuestra empresa crezca y lo haga de forma correcta: invirtiendo en activos que serán redituables sin olvidar la liquidez.

Juan del Real Martín

Soy economista y experto en derecho del consumo y comercio electrónico. He vivido en muchos lugares y me gusta leer y montar en moto.

Después de trabajar durante ocho años en la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), asociación de consumidores más grande de España, decidí crear y financiar Consumoteca.com de mi bolsillo en 2009 para ayudar a las personas a no ser engañadas por las empresas.

Consumoteca, con 4.365 contenidos prácticos y más de 11.000 comentarios de usuarios, tiene una vocación de servicio gratuito para toda la comunidad.

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Lo que me gusta de este proyecto es que está vivo y crece cada día. Todos tenemos una responsabilidad como consumidores. La mía está aquí, en Consumoteca.com.

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