¿Cuál es la diferencia entre una cuenta corriente y una cuenta de ahorro?

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Mujer escribiendo (Fizkes Istockphoto)

Uno de los principales problemas que tenemos los usuarios de servicios financieros es que, no sabemos cómo ahorrar. El volumen de fondos que tenemos en depósitos y cuentas bancarias es simplemente enorme, ya que supera el billón de euros. Mucho de este dinero lo tenemos en una cuenta corriente, y algunos en una cuenta de ahorro remunerada, pero no entendemos del todo la diferencia entre cuenta corriente y cuenta de ahorro.

En este post te contamos la diferencia entre una y otra cuenta, y todas las cosas que ocurren al abrir cuenta corriente en un banco.

Educación financiera

En España no andamos muy sobrados de educación financiera.

Una buena definición de esta disciplina podría ser esta:

nuestra capacidad de una persona de a pie de entender cuáles son las propiedades del dinero, cómo funciona y las finanzas personales en una economía de mercado para garantizarse una calidad de vida presente, futura y plena”

Juan del Real (Finlit.es)

Esta falta de conocimientos de finanzas personales se demuestra en que no entendemos plenamente la diferencia entre productos bancarios como cuentas corrientes, cuentas de ahorro, depósitos de ahorro y fondos de inversión, por citar algunos ejemplos.

Tampoco nos hemos parado a pensar en las tres características de cualquier producto bancario y su interrelación: la liquidez, la rentabilidad y el riesgo.

Qué es una cuenta corriente

Una cuenta corriente es el servicio bancario más simple y sencillo de entender.

Se trata de un servicio detallado en un contrato de cuenta corriente por el cual un banco nos abre una posición exclusiva en sus sistemas, identificada por una numeración única, llamada IBAN.

La cuenta corriente nos permite depositar dinero en ella para atender con este saldo vivo nuestros los gastos y domiciliar nuestros ingresos. Además, nos permite disponer de dos servicios supeditados a esta de gran interés: la tarjeta bancaria de débito o crédito, y la banca online.

Al ser la cuenta corriente un producto totalmente líquido, el banco queda obligado, en todo momento, a proporcionarnos parte o todo de ese saldo cuando queramos. Es decir, que podremos disponer vía nuestra tarjeta o vía transferencia bancaria de nuestro dinero.

La otra cara de la moneda es que, al ser un producto líquido 100%, los bancos no suelen ofrecer al usuario una remuneración o tipo de interés por el dinero depositado en la cuenta corriente.

Para quienes quieren disponer dinero líquido, pero tienen aversión al riesgo, los bancos ofrecen cuentas de ahorro y depósitos con remuneración. Estos son productos muy similares a la cuenta corriente, pero con matices como vemos a continuación.

Qué es una cuenta de ahorro

Por su parte, la cuenta de ahorro es una cuenta bancaria parecida a la corriente, pero exclusivamente destinada al dinero que no necesitamos a corto plazo. Y con remuneración, para ahorrar y generar algo de intereses.

Se trata de un producto tan líquido como la cuenta corriente, pero que nos interesa mantener ya que, cada día que pasa, recibimos algo de intereses por el saldo total mantenido en la cuenta.

Pero no se suele disponer de una tarjeta con la cual disponer de nuestros fondos, ya que, de alguna manera, la cuenta de ahorro es un producto complementario de la cuenta corriente, de la que depende.

Qué es un depósito

Por último, un producto con mayor remuneración, pero menor liquidez, también destinado al ahorro, son los depósitos bancarios.

En este caso, el interés está supeditado al mantenimiento del saldo íntegro durante la duración de la imposición. Si sacamos el dinero (si lo hacemos líquido), antes de la fecha prometida en el contrato de depósito, renunciamos a la remuneración prometida.

Por tanto, la diferencia entre la cuenta de ahorro y el depósito está en su liquidez (menor en el depósito) y en su rentabilidad (menor en la cuenta de ahorro).

Similitudes y diferencias

Ahora que comienzas a entrever la utilidad de estos dos productos, veamos las características de una y otra para entender sus similitudes y diferencias:

Similitudes

Ambas cuentas son productos líquidos que permiten disponer, a la vista, del dinero depositado en ellas.

Si disponemos de dinero de nuestra cuenta de ahorro, el saldo sobre el que obtendremos remuneración disminuirá.

La otra gran similitud es que son productos de muy bajo riesgo o riesgo cero si se mantiene en ellos un saldo por usuario y entidad inferior a 150.000 euros. Esta es la cuantía máxima que cubre el Fondo de Garantía de Depósitos en el remoto caso de quiebra de una entidad bancaria.

Diferencias entre cuenta corriente y de ahorro

A pesar de que son dos productos líquidos y sin apenas riesgo, son más las diferencias entre cuenta corriente y una de ahorro que sus similitudes.

  • En la primera, podemos disponer de una tarjeta bancaria con la cual hacer pagos o extraer dinero de cajeros. Con la cuenta de ahorro no.
  • La cuenta corriente no suele tener remuneración alguna, cosa que sí tiene la cuenta de ahorro, aunque sea una remuneración bajita.
  • La cuenta de ahorro suele ser un “hijo” de la cuenta corriente pero no a la inversa.
  • La finalidad de una y otra varía y tiene mucho que ver con el llamado “fondo de emergencia” en educación financiera.

Este fondo es el montante de dinero que deberíamos tener en una cuenta corriente para atender nuestras necesidades diarias.

Los expertos lo estiman como el importe de 3 nóminas, si eres empleado por cuenta ajena, y de 6 mensualidades si eres autónomo.

Y los expertos recomiendan mantener el exceso de ahorro líquido sobre el fondo de emergencia en una cuenta de ahorro.

Diversificar y arriesgar

Una vez que te hemos explicado la diferencias entre ambos tipos de cuentas bancarias, y antes de despedirnos, recuerda que para ganar a la inflación hay que arriesgar algo.

Las entidades financieras nos ofrecen múltiples productos y el secreto está en diversificar nuestro dinero en función de nuestra aversión al riesgo.

Así, lo deseable sería distribuir la parte más líquida sin riesgo:

  • Disponer de un fondo de emergencia en nuestra cuenta corriente.
  • Disponer de saldo muy líquido, pero remunerado en una cuenta de ahorro.
  • Disponer de la liquidez que no necesitamos en depósitos.

E invertir con rentabilidad, pero también algo de riesgo nuestro dinero pensando en un medio o largo plazo:

  • Fondos de inversión (medio plazo).
  • Planes de pensiones y productos para la jubilación (muy largo plazo).

Fernando García

Inversiones, Bolsa y Fondos de Inversión.

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