El consumo de moda y sus implicaciones

El consumo de moda y sus implicaciones
Tienda de moda

La moda es uno de los motores económicos más importante del planeta. A todas las personas (o casi a todas) nos gusta vestir y vernos bien, y la evolución de la moda lo hace posible. Esto se traduce en un sector que mueve miles de millones de euros cada año.

Pero la moda también tiene un lado oscuro del que poco se habla, Los problemas medioambientales que causa se suman a casos de graves violaciones de derechos humanos en países donde ciertas multinacionales explotan a trabajadores en pro de maximizar beneficios.

Los problemas que implica la moda tal y como la conocemos

En primer lugar, debemos pensar: ¿es lógico que un café o una botella de agua pueda costar lo mismo que una camiseta? La respuesta es NO, pero a pesar de ello, está sucediendo. Y, por supuesto, esto tiene consecuencias

Aunque reducir el consumo es una solución, el cambio en los hábitos de compra no son suficientes por si solos para borrar de un plumazo el lado oscuro y poco glamuroso de la moda tradicional o “fast fashion”, que se esconde bajo los focos y las lentejuelas.

Violación de derechos humanos

Las condiciones laborales cercanas a la esclavitud que sufren millones de trabajadores de países subdesarrollados en los que algunas marcas asientan sus fábricas para abaratar costes, son el primer motivo por el que replantearse el modelo actual. Hablamos de:

  • Salarios indignos.
  • Explotación infantil y de inmigrantes.
  • Discriminación de género hacia las mujeres (mayoría en estas fábricas).
  • Abusos de índole verbal y físico.
  • Jornadas laborables interminables.
  • Condiciones de trabajo peligrosas.

Y todas estas violaciones de los derechos humanos se producen en la cadena de suministro al completo, desde la producción de materias primas hasta llegar a la venta al consumidor.

Una cadena de suministro poco transparente

El proceso de producción de una prenda es increíblemente largo y, en él, intervienen multitud de subsectores e intermediarios, todos ellos influyentes en la puesta a la venta final de cualquier prenda:

  • Cultivo y creación de materias primas.
  • Conversión de materias primas en fibra textil.
  • Transformación de las fibras en tejidos.
  • Teñido y preparación de los tejidos.
  • Diseño.
  • Fabricación de las prendas.
  • Acabados (añadir etiquetas, ajuste del tallaje, etc.)
  • Envío y transporte
  • Recepción de mercancías
  • Venta

Estamos hablando de un montón de manos y procesos de producción diferentes que están involucrados, por lo que es realmente difícil tener una visibilidad completa y transparente de toda la cadena.

Ritmo de consumo de vestuario

El capitalismo es el verdadero motor en el mundo de la moda. Se estima que se consumen cerca de 100.000 prendas de vestir cada año en el mundo. Como dato importante, esta cifra ha multiplicado por cinco el consumo de hace 20 años.

Esto se debe en gran medida al consumo excesivo y a los hábitos de compra insostenibles cultivados por el “fast fashion”. Los compradores adquieren cada año un 60% más de ropa que sólo dura la mitad del tiempo de lo que lo hacía 15 años atrás.

Uso de químicos en la producción

La contaminación, mas allá de las fábricas con grandes chimeneas que emiten humo, las sucias e irrespetuosas refinerías de petróleo y otras imágenes nocivas que se nos vienen a la mente, está presente también en la industria de la moda, aunque generalmente nunca se piense en ello.

En realidad, el sector de la moda está considerado como una de las más perjudiciales para los ecosistemas. La mitad de los productos textiles se fabrican con algodón, una materia prima que necesita un gran aporte de químicos, insecticidas y pesticidas. Y esto, en general, se extiende a la mayoría de las materias primas de cultivos intensivos.

Pero, además, los productos tóxicos no sólo se utilizan para los cultivos de materias primas, sino que son abundantemente usados en los sistemas de teñido y procesamiento de los textiles.

Consumo de agua, generación de residuos y cambio climático

El sector de la moda es el segundo consumidor de agua a nivel mundial. Requiere entre 6 y 9 billones de litros al año.  Siguiendo con el ejemplo del algodón convencional, el algodón utilizado para confeccionar unos vaqueros requiere más de 7.000 litros de agua. ¿Crees que esto es sostenible a largo plazo? La respuesta es clara: no.

Por otro lado, si ponemos el foco en la generación de residuos por parte de esta industria, según diferentes estudios, los textiles han demostrado tener una de las tasas de reciclaje más bajas de todos los materiales reutilizables. 

La moda genera residuos de recortes y desechos que provienen de la producción. Luego está el denominado «deadstock», que no es más que la ropa que se fabrica, se pone en las estanterías, pero no se vende antes de quedar obsoleta.  Las grandes firmas suelen preferir destruir este exceso de prendas en lugar de cederlo a terceros para su reutilización.

Pero los consumidores tampoco somos un ejemplo. Las cifras de ropa que se recicla o dona una vez usada no llega ni al 15% del total. El resto acaba en vertederos.

Todo esto nos lleva irremediablemente hacia el cambio climático.  La industria de la moda representa el 10% de la huella de carbono presente en el planeta. Se utilizan toneladas de combustibles fósiles en la producción, fabricación y distribución de las prendas. La ropa que acaba en vertederos en lugar de reutilizarse contribuye a la emisión de gases de efecto invernadero. Y el consumo de agua desmedido afecta al clima y a los ecosistemas.

Soluciones a los problemas provocados por la moda tradicional

Como consumidores, tenemos gran parte de la solución a estos problemas en nuestras manos. La solución más drástica sería no comprar nada de ropa, mantener en buen estado la que tenemos y aprender a hacernos nuestras propias prendas de vestir. Pero esto es algo prácticamente inviable hoy en día.

Sin embargo, sí que podemos contribuir con pequeños gestos como son:

  • Consumir únicamente lo que necesitamos.
  • Hacer uso de marcas de ropa eco responsables y concienciadas con los derechos humanos.
  • Comprar en una tienda de ropa sostenible.
  • Donar, reutilizar, intercambiar y alquilar ropa.
  • Utilizar ropa de calidad y con una durabilidad larga.

Moda sostenible ¿es la solución?

Desde hace algunos años se ha popularizado una tendencia que busca dirigir al sector textil mundial hacia la sostenibilidad y el respeto por el medio ambiente. Es lo que se denomina moda sostenible o “slow fashion”.

Este movimiento busca conseguir un cambio en cómo consumimos ropa y complementos a la vez que promueve las buenas prácticas laborales hacia los trabajadores.

Aunque el camino hacia la sostenibilidad en general no es fácil, y menos en un mundo que mueve tanto dinero, si nos preocupamos por aprender sobre lo que se considera moda verdaderamente sostenible y ética, será un buen punto de partida para provocar el cambio.

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