Domiciliación bancaria

Domiciliación bancaria

Domiciliación bancaria

Una domiciliación bancaria es una orden a nuestro banco para que atienda periódicamente, hasta nuevo aviso, el cobro de recibos de una empresa, administración o particular por un servicio o producto con el saldo de nuestra cuenta bancaria.

La domiciliación bancaria se asocia a la contratación de un servicio por suscripción.

Domiciliación bancaria ejemplos

Son ejemplos de servicios que se pagan por domiciliación bancaria un curso de idiomas en una academia, una suscripción a una revista, un seguro cuyo pago se fracciona, el recibo del cole y comedor de los hijos, etc.

También lo son los servicios de tracto sucesivo que es como se llama a los suministros de nuestro hogar: luz, agua, gas, teléfono, adsl.

También los son los impuestos periódicos trimestrales de un autónomo, los impuestos locales como el IBI o el impuesto de vehículos de tracción mecánica o el IRPF cuando sale la declaración a pagar y elegimos el pago del IRPF en dos plazos.

Características de la domiciliación

Las principales características del pago por domiciliación bancaria son:

  • Requiere ser titular de una cuenta bancaria con saldo para atender recibos bancarios.
  • Se trata de un medio de pago para la compra de bienes a plazos o servicios recurrentes.
  • El propietario de la cuenta bancaria debe autorizar el cobro una sola vez por cada empresa. A partir de ahí los cargos se harán por las cantidades y periodicidad acordadas entre consumidor y prestador del servicio. El documento que autoriza el cobro periódico en una cuenta se llama orden de cobro.
  • Cada vez es más frecuente formalizar domiciliación de recibos SEPA, que son los que se hacen con el IBAN de la cuenta y el Código de identificación bancaria (BIC). Al pago por domiciliación SEPA se le conoce como adeudo directo (direct debit en inglés).

Servicios de suscripción

Los servicios de suscripción contratados mediante domiciliación de recibos son “peligrosos” cuando no son ni esperados ni solicitados por los consumidores.

El ejemplo más palmario de esto son los SMS premium. El incauto consumidor ve en la tele o en Internet un concurso, un sorteo o realiza una pretendida prueba de destreza que excita su curiosidad (por ejemplo, el “test de la muerte”), que le requieren su número de teléfono móvil o enviar un mensaje de alta a un número corto.

Inmediatamente recibe un mensaje “gancho” en el que se le invita a confirmar éste mensaje (para participar en el sorteo, concurso o para conocer lo bueno o guapo que es, o conocer su edad prevista) con lo que en realidad está dándose de alta a un servicio que se factura por mensaje recibido (con independencia de lo que haga el usuario con el mensaje), a razón de 30 o 35 céntimos de euro y hasta 100 mensajes al mes.

Otra técnica utilizada por revistas y productos editoriales o audiovisuales es la de requerir tu cuenta bancaria y prometer una “prueba gratuita sin compromiso” durante un mes con regalo seguro de la última calculadora, traductora, agenda, etc.

El incauto usuario facilita sus datos bancarios. Pero si no dice lo contrario con el aviso previsto, la empresa le carga su primer recibo porque entiende que el usuario que ha hecho la prueba no ha manifestado su oposición ni en tiempo ni forma.

Suscripciones a gimnasios

El tercer caso son los seguros o los gimnasios. Si no estás rápido y no lees la letra pequeña de sus contratos se te pasará el preaviso para comunicarles la no renovación de un nuevo período de facturación, y te habrán colado un nuevo recibo.

La recomendación de Consumoteca

Nuestra recomendación es ser consciente de la mecánica de los servicios por suscripción y sólo hacer una prueba gratuita por el producto que nos ofrecen.

Y nunca por el regalo que prometen que generalmente es de bajo coste para la empresa que lo promueve y de dudosa calidad y funcionalidad para el usuario “suscriptor”.

Juan del Real Martín

Soy economista y experto en derecho del consumo y comercio electrónico. He vivido en muchos lugares y me gusta leer y montar en moto. Después de trabajar durante ocho años en la asociación de consumidores más grande de España, decidí crear y financiar Consumoteca.com de mi bolsillo en 2009 para ayudar a las personas a no ser engañadas por las empresas. Consumoteca, con 3.500 contenidos prácticos, tiene una vocación de servicio gratuito para toda la comunidad. Quiero contribuir con mis conocimientos en derecho del consumo, así como en Internet y comercio electrónico a una sociedad más informada. Lo que me gusta de mi proyecto es que está vivo y crece cada día. Todos tenemos una responsabilidad como consumidores. La mía está aquí, en Consumoteca.com.

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