Mi experiencia personal con el dolor de espalda

Mi experiencia personal con el dolor de espalda

Una de las peores cosas que una persona puede experimentar es el dolor de espalda. Desde los veinte años mis vértebras lumbares, en concreto la L4, me están dando guerra y, aunque, hasta hoy (tengo 49 años), he podido hacer una vida bastante normal con deporte moderado, he ido quemando etapas de bienestar. Cuando escribo este post me acaban de decir que tengo una “protrusión dorsal voluminosa que se lateraliza hacia la izquierda y ocupa parcialmente el receso lateral donde desplaza la raíz L5 izquierda”, que se me ha producido el otro día al bajarme de la bici en el gimnasio tras hacer spinning y sufrir una contractura. Por tanto, ahora me duele la espalda, pero soy optimista y espero recuperar la salud pronto y vencer al dolor de nuevo.

El resultado de estos ciclos largos de bienestar – ataque de ciática – dolor intenso durante semanas interminables – recuperación de la salud y nueva etapa de bienestar, es un aprendizaje, que como consumidor de servicios de salud, quiero compartiros en esto post de hoy.

El dolor de espalda

El dolor es curioso. Como todo en la naturaleza humana, es una respuesta de nuestro sistema nervioso a una situación anómala del cuerpo. Es un mecanismo que nos avisa de que algo no está bien. En el caso de la espalda, puede ser un dolor agudo que se ramifica por la cadera y a lo largo de una pierna o un dolor sordo por indeterminado, dependiendo de la postura. El dolor de espalda puede ser también intermitente o constante, cada vez que andas o cuando, tumbado, levantas la pierna afectada más de 15 grados. Finalmente, puede tratarse de un dolor “mecánico” (algunas de las piezas está defectuosa y la espalda no cumple bien su cometido de soporte central) o “inflamatorio” (contracturas, tirones, tortícolis, etc.).

El origen del dolor mecánico de espalda tiene mucho que ver con la estructura de nuestra columna vertebral que incluye 33 vértebras, apiladas en forma de columna y separadas unas de otras por unas almohadillas gelatinosas y blandas (los discos), rodeados de una cubierta más dura y resistente. Cuando una de esas almohadillas se degenera y “rompe”, puede oprimir, según la postura, alguno de los nervios que recorren las extremidades y causar ese indefinible dolor que nos acompaña en cada movimiento de piernas, brazos o cuello.

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Consejos ante el dolor de espalda

Te cuento ahora, por experiencia propia, las diferentes lecciones que he aprendido en estos más de 20 años de convivencia con el dolor lumbar.

 Es necesario conocer y respetar tu cuerpo siempre y desde pequeños. Cuando veo a niños pequeños saltar desde medio metro de altura, cayendo sobre sus talones no puedo evitar pensar en cómo recibirán los tiernos discos de esa pequeña columna vertebral el impacto de la caída. Yo como padre de tres, siempre he explicado a mis hijos estas cosas y que no hagan el bestia, sino que sean conscientes del efecto a medio plazo de esas caídas.

 Si tienes un primer aviso de dolor como lumbalgia o ciática, examina las causas ya que suelen ser debidas a un sobre esfuerzo, y corrige. En mi caso siempre cada ataque ha venido precedido por un esfuerzo físico extraordinario como correr una hora durante varios días o con un mal movimiento de cintura jugando al paddle.

Conocer las consecuencias del “abuso de confianza” sobre tu cuerpo y corregir es lo más importante. Lo más duro para mí ha sido tener que dejar de hacer “running” a los 42 años, luego abandonar el paddle y el tenis años más tarde tras un par de avisos, y ahora, moderar el ejercicio físico en el gimnasio, conociendo tus limitaciones. Los médicos y fisios te recomiendan recurrir a la natación, pero en mi caso, salvo en verano, es algo imposible teniendo que ir a trabajar, ocuparme de los hijos, etc.

 La postura que adopto al andar, y especialmente al sentarme en la oficina o en el sofá de casa tienen muchísimo que ver con el dolor de espalda. Cada cierto tiempo me sorprendo a mí mismo sentado en la oficina pero con el “culo” desplazado hacia adelante y la espalda comprometida. Entonces, me apoyo en la silla y vuelvo a pegar la espalda al respaldo.

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 Los esfuerzos físicos agudos se pagan: cuántas veces he cargado peso de más haciéndome el duro, más del necesario en el mismo viaje, o jugado a forcejear con los niños en la piscina desde el bordillo. O cuántas veces has cargado con un sobrinillo a hombros y después te has resentido de las cervicales.

 La cama en la que duermes y el descanso son otras dos piezas clave. Para mi la cama ideal es la compuesta por un canapé duro, a modo de tabla, y un colchón también duro que no se hunda, y que no tenga efecto rebote (muelles y esas cosas) y que respete el peso de cada persona sin hundirse hacia un lado. La almohada también clave. Tener la cabeza erguida respecto al cuello es la diferencia entre dormir o no dormir bien. En Consumoteca hemos escrito bastante sobre colchones, bases y almohadas.

 El descanso en casa y la correcta postura también son importantes. En mi caso me pongo siempre una buena dosis de cojines en la zona lumbar para adoptar una postura erguida, y procuro aplicar calor a la zona con un calentador de camas (de esos que enchufas un par de minutos, y te dan calor durante una hora).

Últimamente me he enterado además de que existen unas camillas que emiten vibraciones y calor por infrarrojos (tecnología de Andulación) que consiguen aliviar el dolor de espalda y que algún día probaré.

 Diagnosticar es clave: en mi caso, cada vez que me ocurre un “susto” (cada cinco años), he solicitado una visita al traumatólogo, quien, a su vez, me ha recomendado hacerme radiografías (no creo que sirvan para nada en el caso del dolor de espalda, pero puedes descartar fisuras) y la resonancia magnética, que es una “tortura china”. Te meten en una especie de tubo sarcófago ruidoso y no puedes moverte un pelo durante 20 minutos. Encima el sanitario que hace la prueba te pone una perilla avisadora en una mano y te dice “si tienes claustrofobia aprietas”. En fin, en la última, lo pasé fatal en ese agujero, se me hizo eterno. Así que calma y si eres nervios@ te recomiendo tomarte un tranquilizante antes de entrar en el “túnel del tiempo”.

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 Recurrir a profesionales es muy recomendable. En mi caso, tras las primeras molestias de espalda, hace años recurrí a una médico quiropráctica formada en Estados Unidos y los resultados fueron bastante buenos. Los “ajustes” de espalda, con esos característicos “cla-cla” de tus huesos, se nota que ayudaban a descongestionar y liberar espacios entre las vértebras, pero se trata de un tratamiento caro, más recomendado para salir de un brote de dolor y no lo veo como algo que puedas mantener en el tiempo.

Por su parte los fisioterapeutas son gente con ganas, encantadora, que conoce dónde duele y cómo actuar con sus poderosas manos. Te ponen al día con sus masajes y te enseñan a activar el movimiento de las vértebras con ejercicios cómodos que puedes hacer en casa. El calor y las vibraciones que te aplican en la zona dolorida a mí me han ido muy bien. En unos diez días han logrado hacer desaparecer el dolor de espalda y abrir una nueva etapa de bienestar.

¿Cual es tu caso? Comparte con nosotros tu experiencia usando los comentarios de debajo del post.

Juan del Real Martín

Soy economista y experto en derecho del consumo y comercio electrónico. He vivido en un montón de sitios y me gusta leer y montar en moto.Tras trabajar ocho años en la más grande de las asociaciones de consumidores de nuestro país, decidí montar y financiar de mi bolsillo Consumoteca.com en 2009 para ayudar a conseguir gente más informada a la que no timen las empresas.Consumoteca, con cuatro mil contenidos prácticos, tiene una vocación de servicio gratuito para toda la comunidad y quiero contribuir con mis conocimientos tanto en derecho del consumo como en Internet, diseño y usabilidad web a una sociedad más informada y a que las empresas nos respeten más como consumidores y usuarios.Lo que me gusta de este proyecto es que está vivo y crece cada día. Todos tenemos una responsabilidad como consumidores. La mía está aquí, en Consumoteca.com

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