Del sonotone al audífono: remedios para los problemas auditivos

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Pruebas auditivas en el otorrino

Los problemas de la audición son una realidad cada vez más acuciante en la población. Las otitis no tratadas durante la infancia, la falta de higiene o el exceso de ruido continuado, nos llevan a perder capacidad auditiva con el tiempo. Afortunadamente atrás quedaron los tiempos de la trompetilla y el sonotone y en la actualidad hay audífonos que nos ayudarán a potenciar nuestra capacidad auditiva y devolvernos la calidad de vida perdida.

Encontrar tu solución ideal requiere un acompañamiento médico y encontrar una solución a medida de nuestro problema de oído a un precio razonable, ya que estos aparatos suelen costar mucho dinero. Pero, como cualquier otro producto, puedes encontrar interesantes ofertas de audífonos para el Black Friday.

En este post hacemos un recorrido desde los aparatos para el oído hasta las actuales soluciones contra la pérdida de capacidad auditiva.

Problemas auditivos

La pérdida de audición es un problema muy grave que afecta a todos, particularmente a los países menos desarrollados. Según la OMS, 1 de cada 4 personas en el mundo tendrá problemas auditivos en 2050.

Las causas de esto son múltiples, pero se podrían agrupar en:

  • Vacunación y tratamientos durante la infancia: la vacunación contra enfermedades como la rubeola o la meningitis y el tratamiento a tiempo de enfermedades inflamatorias del oído medio (otitis).
  • La protección contra el ruido en la calle y el entorno de trabajo y la escucha de música sin riesgos para el oído en los adultos.
  • La posible ototoxicidad por abuso de algunos medicamentos contra cánceres e infecciones graves.
  • La falta de higiene del oído.

Ante cualquier pérdida de audición, temporal o permanente, es conveniente acudir de inmediato al otorrino. Este especialista del oído, garganta y nariz nos podrá diagnosticar nuestro problema y tratarlo.

Si no hay más remedio, podrá indicarnos la posibilidad de recurrir a una ayuda técnica como son los audífonos para la sordera.

Soluciones para la pérdida de audición

Los aparatos para la sordera han vivido una interesante evolución a medida que la tecnología avanzaba los últimos dos siglos.

La trompetilla para el oído

La trompetilla fue una de las primeras soluciones a la pérdida de audición a finales del XIX. Su función principal era la de amplificar la señal que se producía al comunicarse las personas. 

Se trataba de un sistema puramente mecánico que amplificaba el sonido hasta 100 decibelios y se inspiraba en el teléfono de Graham Bell patentado en 1876.

Este tipo de soluciones eran muy aparatosas y estéticamente difíciles de llevar por lo que el problema no quedaba resuelto.

Trompetilla de oído siglo XIX
Trompetilla de oído siglo XIX

El sonotone

Posteriormente en 1929 nace en Elmsford, Nueva York, una empresa mundialmente conocida, The Sonotone Corporation, que presentó su solución: un amplificador de sonido electrónico.

Su producto fue tan revolucionario y su marca tan conocida mundialmente que el término Sonotone, se generalizó para referirse al audífono. 

Los primeros sonotones de los años 1930 recurrían a la tecnología de lámpara de radio, extrayendo la energía que necesitaban para funcionar de enormes baterías que había que tener junto al aparato para la sordera.

Afortunadamente, con la invención del transistor en los años 1950, el tamaño del sonotone disminuyó considerablemente, haciendo esta ayuda técnica portátil. Del sonotone salían unos hilos que iban a un transistor que se podía llevar en el bolsillo como si de una pequeña radio se tratara.

Más tarde, con la llegada de la pila tipo botón y la reducción de los transistores a meros circuitos electrónicos, los aparatos para el oído quedaron reducidos a una carcasa de plástico que alojaba el receptor y la pila sobre la oreja. Si tenías el pelo largo sobre la oreja, apenas se veían.

Sonotone cerró su actividad en el año 2005 y nos dejó una gran invención, además de un nuevo vocablo del Diccionario de la Lengua Española RAE para referirse al audífono.

Qué es un audífono

El audífono, tal y como lo conocemos actualmente es un aparato muy discreto con un gran poder de amplificación del sonido y precios razonables.

Se pueden configurar varios programas en función del entorno ruidoso o no en el que el usuario se encuentre, y mediante unos botones se puede regular el volumen del sonido entrante. Algunos aparatos para el oído pueden ser gestionados directamente desde una App móvil.

Otros tienen una batería recargable. Cuando no se usan, se colocan los audífonos en la base recargable y quedan listos para volver a funcionar en un breve espacio de tiempo.

Por su forma de colocar, tamaño y destinatario tenemos dos grandes grupos de audífonos: intraauriculares y retroauriculares.

Audífonos intraauriculares

Se trata de aparatos muy pequeños que se colocan dentro del canal auditivo. Están compuestos por una carcasa a medida de nuestro canal auditivo (varían según cada usuario y oído), y el propio aparato electrónico.

Este tipo de soluciones se aplican en pacientes con pérdida de audición leve.

Audífonos retroauriculares

Son los aparatos que se llevan detrás de la oreja. Están recomendados cuando se tienen problemas de sordera más avanzada por su mayor potencia amplificadora.

Consisten en una carcasa que incluye el receptor y la pila, un pieza de silicona que se introduce en el oído interno y un tubo transparente que conecta ambos dispositivos.

Soluciones auditivas

En una categoría aparte tenemos las soluciones auditivas, que son un tipo de ayuda técnica para problemas leves.

Se trata de amplificadores de sonido que disponen también de programas y graduación de la potencia de ampliación del sonido que transmiten.

Su precio, al no ser un producto a medida de cada usuario, es bastante inferior al del audífono del que hemos hablado en este post.

Consejos antes de comprar un audífono

Pasar a utilizar un audífono es más un proceso adaptativo que una compra con resultados inmediatos. Si no se hace como se debe, puede incluso provocar rechazo en el paciente y problemas con la clínica auditiva. Por eso te damos, para cerrar este post, una serie de consejos prácticos.

El primer consejo si se tienen problemas de sordera es ponerse en manos de un otorrino que diagnostique y dimensione correctamente nuestra pérdida de audición. Esta puede ser diferente en cada oído, o solo afectar a uno de los dos, por lo que cada uno requerirá su solución particular.

Luego se recomienda acudir a un centro auditivo donde nos propongan la solución a medida que necesitemos, ya sea un audífono intra o retroauricular.

A la hora de encargar el aparato es bueno saber de antemano que el período de adaptación a un audífono puede ser largo (puede llevar meses), por lo que hay que ser pacientes. Colocarse el aparato y escuchar puede ser traumático si se lleva muchos años sin resolver nuestro problema de sorderas.

Los ajustes a realizar sobre el audífono (agudos, graves, intensidad del sonido que se recibe, etc.) son muchos y se corre el riesgo de tirar la toalla. Pero hay luz al final del túnel.

Otro aspecto que conviene atar bien precisamente por este largo período de adaptación al audífono es pactar un período de prueba sin compromiso. Es decir, que debemos garantizarnos un tiempo durante el cual poder renunciar a la compra sin que nos cueste dinero. 

Lo normal será, que el centro auditivo nos acepte esta petición, asumiendo nosotros en caso de renunciar al aparato el coste de la parte del audífono hecha a medida de nuestro oído interno (la carcasa del audífono), y poco más.

Por último, conviene tener siempre a mano pilas de repuesto y mantener el audífono limpio, protegido en su caja cuando no se use y no sometido a altas temperaturas o sumergirlo en agua mucho tiempo si no es resistente al agua. 

Juan del Real Martín

Soy economista y experto en derecho del consumo y comercio electrónico. He vivido en muchos lugares y me gusta leer y montar en moto.

Después de trabajar durante ocho años en la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), asociación de consumidores más grande de España, decidí crear y financiar Consumoteca.com de mi bolsillo en 2009 para ayudar a las personas a no ser engañadas por las empresas.

Consumoteca, con 4.365 contenidos prácticos y más de 11.000 comentarios de usuarios, tiene una vocación de servicio gratuito para toda la comunidad.

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Lo que me gusta de este proyecto es que está vivo y crece cada día. Todos tenemos una responsabilidad como consumidores. La mía está aquí, en Consumoteca.com.

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