Pantalones de camuflaje y derecho de admisión

Pantalones de camuflaje y derecho de admisión
Pantalones de camuflaje

En Consumoteca tenemos una sección dedicada a casos reales. Aquí te contamos el caso de Julia de Barcelona que nos cuenta sus problemas intentando acceder a un local de ocio con unos pantalones de camuflaje.

Derecho de admisión

Quería entrar a una discoteca y no me han dejado debido a que llevaba unos vaqueros con motivos de camuflaje, lo que los del establecimiento tenían prohibido ya que se considera ropa paramilitar.

De manera muy maleducada, intentamos explicarles que esa información no se encontraba en la página web pública del establecimiento, solo detrás de la puerta principal cuando pasas seguridad. Vino el dueño y se cansó de que estuviéramos “molestándoles” intentando hablar con ellos sobre el tema, de modo que nos empezaron a hablar de malas formas.

Demandamos una hoja de reclamaciones a la que nos alegaron que NO nos la darían porque NO éramos clientes (y ya habíamos entrado al establecimiento, aunque no es necesario ni haber consumido).

Nos dijeron que llamásemos a la policía si queríamos que no nos darían nada, e insistimos.

Al fin nos dieron las hojas y las firmaron; no estoy segura de si está todo en orden, las hojas eran correctas, o tal vez no redacte bien mi demanda… debería haber hecho más?

Respuesta de Consumoteca

Recomendamos a Julia leer nuestro post de Consumoteca con más detalle sobre el derecho de admisión
 
Sacamos tres conclusiones al respecto del caso de Julia:
 
La primera es que, cuando se produce un problema de derecho de admisión, lo mejor a hacer in situ es llamar a la policía urbana o policía municipal para que se personen y levante acta de si el local tiene bien expuesta la información sobre admisión.
 
La normativa autonómica al respecto suele dejar claras las condiciones de publicidad de este derecho de los usuarios:
 
Las condiciones, instrucciones y reglas particulares de admisión y permanencia a un local deben figurar en un cartel perfectamente legible (como mínimo de 20 centímetros de alto por 30 de ancho), que deberá estar colocado en un lugar fácilmente visible desde la entrada, o en la taquilla (caso de locales y recintos a los que se acceda previa adquisición de una entrada o localidad).  
 
En segundo lugar, recordar que el consumidor no tiene por qué reclamar en una hoja de reclamaciones e in situ, que suele ser incómodo. Puede hacerlo por cualquier conducto, a posteriori, ante los servicios de consumo de su localidad.
 
Así que Julia no debe dejar de reclamar en este caso, ya que, según cuenta, las condiciones de admisión no estaban visibles (antipatía del personal aparte).
 
La OMIC de Barcelona es esta:
 
Oficina Municipal d’Informació al Consumidor
Ronda de Sant Pau, 43
08015 Barcelona

Teléfono: 931 53 70 10
 
Por último, para que te den una hoja de reclamaciones no tienes por qué ser cliente, obviamente, ya que ni tan siquiera te dejan acceder al local.

Consumoteca

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