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Comprar productos vegetales por Internet: así se consigue la mejor calidad

Tras leer la descripción de los productos vegetales, ¿serías capaz de explicarle a otra persona qué contiene exactamente el envase?

Consumoteca

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En las fichas de producto de las tiendas online de productos vegetales es habitual toparnos con alegaciones como «Premium», «100 % natural» o «cuidadosamente seleccionados». A partir de ahí, sin embargo, es difícil saber si el contenido de lo que vas a comprar online es realmente de calidad o no tanto.

Por eso, cuando compras polvos y extractos vegetales por Internet, conviene echar un vistazo a las secciones menos llamativas de la tienda online. Y esto es así por que quien sabe dónde buscar se puede hacer una idea bastante clara en pocos minutos sobre la transparencia con la que trabajan el proveedor y el distribuidor del producto.

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A continuación te facilitamos una serie de consejos antes de comprar productos vegetales en Internet.

1. Antes de nada comprueba quién te está vendiendo el producto

¿Has encontrado un producto interesante? No lo añadas al carrito de inmediato. Baja primero hasta el final de la página y abre su Aviso legal o el enlace con la información del vendedor, del tipo «Quiénes somos».

Allí deberías encontrar el nombre de la empresa, una dirección postal completa, su número de identificación fiscal (NIF) y una forma de contactar con ella.

El Centro Europeo del Consumidor en España recomienda precisamente hacer esta comprobación antes de comprar por Internet: la identidad y la dirección de la empresa deben quedar claras, igual que el precio, los posibles costes adicionales y las condiciones de envío, desistimiento y devolución.

Como recomendación, merece la pena una comprobación adicional: teclea en Google Maps la dirección que figura en la página y busca aparte el nombre de la empresa. Así puedes ver, al menos, si los datos encajan y leer opiniones al respecto de otros compradores.

2. Fíjate también en la parte de atrás del envase virtual

En la parte de delante se lee «Natural Green», «Premium Selection» o algo parecido que suena prometedor. Pero lo que realmente en este momento nos interesa es leer detalladamente el reverso del envase.

Por ejemplo, quien quiera comprar kratom debería encontrar ahí algo más que un nombre comercial llamativo y una foto bonita en el envase. Son útiles datos como el nombre botánico Mitragyna speciosa, la forma del producto, el contenido real e información verificable sobre el origen.

El mismo principio vale para otros productos vegetales. En el caso de la ashwagandha, por ejemplo, puede tratarse de polvo de la planta o de un extracto de esta. Y la cúrcuma tampoco es lo mismo que un extracto concentrado de curcumina.

Para salir de dudas, haz una prueba sencilla: después de leer la descripción, ¿serías capaz de explicarle a otra persona qué contiene exactamente el envase? Si no, es probable que te esté faltando información importante sobre el producto en el que estás interesado.

3. ¿«Probado en laboratorio»? Entonces pide que te lo demuestren

Un pequeño sello de laboratorio junto a la descripción del producto genera confianza. Lo interesante es lo que pasa cuando haces clic en él.

¿Hay realmente un informe de análisis? Si lo hay, ábrelo. Busca primero la fecha y un número de lote: un informe de hace tres años dice muy poco del paquete que te llega hoy.

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Después fíjate en el laboratorio. ¿Aparece su nombre? ¿Queda claro que es un laboratorio externo? ¿Qué valores se han analizado exactamente?

Si no hay informe, escribe un correo breve al distribuidor y pídelo. La respuesta también dice mucho: un documento concreto te sirve más que un «por supuesto, todos nuestros productos pasan controles estrictos».

4. Calcula tú mismo el precio por gramo

Los envases grandes parecen caros, pero al final pueden salir más baratos. Por eso vale la pena echar mano de la calculadora.

Por ejemplo: 50 gramos por 19,90 euros salen a 39,80 euros los 100 gramos. Si un envase comparable de 100 gramos cuesta 29,90 euros, la diferencia queda clara de golpe.

Pero debes comparar lo objetivamente comparable. El polvo de la planta y un extracto concentrado no se pueden medir solo por su precio por gramo.

Y permanece atento hasta el último paso del pedido ya que los gastos de envío u otras tasas pueden convertir el supuesto chollo en la oferta más cara.

5. Deja que la cuenta atrás siga corriendo

«¡Solo quedan 2 unidades!». Al lado, un reloj cuenta los últimos seis minutos de la oferta. Eso genera presión, y ese suele ser justo el objetivo.

El Centro Europeo del Consumidor en España advierte sobre los llamados «patrones oscuros» (dark patterns): técnicas de diseño con las que se empuja a los consumidores hacia determinadas decisiones.

Si una cuenta atrás te resulta sospechosa, hay una prueba sencilla: cierra la página y vuelve más tarde. Si el reloj empieza otra vez desde los diez minutos, está claro que tanta prisa por que compraras no había.

Aprovecha mejor ese tiempo para comparar precios y buscar opiniones fuera de la tienda.

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