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Cómo saber si tienes una fuga de agua en casa y qué hacer

Una fuga de agua en casa es importante localizarla con una empresa profesional con tecnología moderna sin tener que romper paredes o suelos

Consumoteca

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Las fugas de agua en el hogar son uno de esos problemas silenciosos que suelen pasar desapercibidos hasta que el daño ya se ha producido. A veces se manifiestan en forma de una factura de agua inesperadamente alta. Otras en forma de humedades inesperadas o persistentes o de malos olores.

En estos casos, tener a mano una empresa de detección de fugas especializada puede marcar la diferencia entre una reparación rápida y económica o una obra costosa y prolongada. Si la empresa es profesional y tiene experiencia, sabrá localizar el origen del problema sin tener que recurrir a soluciones más drásticas como romper paredes o abrir suelos innecesariamente.

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Saber identificar a tiempo una fuga de agua y actuar correctamente es clave para proteger tu vivienda, tu bolsillo y un recurso tan valioso como el agua. igue leyendo para averiguar cómo saber si tienes una fuga de agua en casa y qué hacer para resolverla.

Síntomas de que tienes una fuga en casa

Las fugas de agua no siempre son evidentes.

De hecho, muchas se producen en zonas ocultas de la vivienda, como en el interior de paredes, bajo el suelo o en tramos enterrados de tuberías, bajo la vivienda o incluso en tu jardín.

Algunos de los síntomas más habituales para descubrir una potencial figa de agua a los que conviene prestar atención son:

  • Incremento anormal del recibo del agua, sin que haya habido un cambo en el consumo habitual de este recurso;
  • Manchas de humedad en paredes, techos o suelos, especialmente si reaparecen tras haber sido tratadas con anterioridad;
  • Olor a humedad o moho persistente en determinadas estancias;
  • Suelo encharcado en determinadas zonas del jardín por donde transcurre, enterrado, tu sistema de riego.
  • Sonido persistente de agua goteando, o lo que es peor, corriendo por tus tuberías, cuando todos los grifos están cerrados.
  • En un caso más extremo, pérdida de presión al abrir grifos o duchas;
  • Contador de agua en movimiento (facturando) pese a no estar usándose ningún electrodoméstico consumidor de agua o grifo abierto.

Detectar alguno o varios de estos supuestos no siempre confirma una fuga, pero sí es una señal clara de alerta que conviene investigar cuanto antes para atajar el problema.

Qué ocurre cuando hay una fuga en una tubería de casa

Una fuga de agua no solo implica una pérdida constante de un bien escaso y cada vez más caro. Sus consecuencias pueden ser mucho más amplias de lo que parece a simple vista.

En primer lugar, está el impacto económico directo sobre tu bolsillo, reflejado en la factura del agua. Incluso una pequeña fuga no detectada en semanas puede suponer cientos de litros desperdiciados al mes.

A esto hay que sumar los daños materiales causados por el escape de agua, como el deterioro de paredes, techos, suelos, muebles o instalaciones eléctricas cercanas.

Además, conviene recordar un aspecto que muchos consumidores desconocen: la mayoría de los seguros de hogar no cubren el mantenimiento de las tuberías. Es decir, que si la fuga se debe al desgaste, corrosión o envejecimiento de tus tuberías, la responsabilidad recae en el propietario.

Es decir, que tu seguro podrá cubrir los daños derivados de la fuga, pero no siempre la localización ni la reparación del origen del problema. O la sustitución de las cañerías viejas por unas nuevas sin fugas.

Por eso, controlar el estado de las tuberías y realizarles un mantenimiento o su total sustitución cada número de años (en función del uso habitual) es un deber de los propietarios. Y actuar con rapidez ante cualquier indicio de fuga es una obligación del titular de la vivienda, no solo una cuestión de comodidad.

Tipos de tuberías según su año de construcción

El riesgo de sufrir una fuga está estrechamente relacionado con la antigüedad de la instalación de agua caliente sanitaria en tu hogar y con los materiales utilizados en cada época.

En las viviendas anteriores a los años 70 se solían instalar tuberías de hierro galvanizado o de plomo. Estos materiales son más propensos a la corrosión, incrustaciones y roturas, por lo que es probable que con el paso del tiempo den problemas.

Posteriormente, las construcciones entre los años 70 y 90 recurrían con bastante habitualidad a las tuberías de cobre, más resistentes que el hierro pero sensibles a ciertos tipos de agua y a soldaduras defectuosas o punciones si no éramos cuidadosos, por ejemplo, al clavar con puntas un rodapiés de madera justo por donde pasaba la tubería.

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Finalmente en las edificaciones más recientes predominan los materiales plásticos como el PVC, el polietileno reticulado (PEX) o el multicapa, en sustitución del anticuado cobre. Estos materiales ofrecen una mayor durabilidad y mucha flexibilidad para poder realizar una instalación adaptada a la distribución de cocina y baños (o incluso jardín) en las viviendas modernas. Pero no están exentos de fallos por mala instalación, perforaciones o golpes.

En cualquier caso, conocer el tipo de tubería de tu vivienda y su antigüedad ayuda a anticipar posibles problemas y a decidir cuándo conviene realizar revisiones preventivas.

Cómo comprobar si tienes una fuga antes de llamar a un profesional

¿Crees que estás pagando agua de más en casa y sospechas que se esté perdiendo agua por algún recodo de la vivienda?

Antes de recurrir a un servicio especializado, existen algunas comprobaciones básicas que cualquier consumidor puede realizar:

  • Cierra todos los grifos y aparatos que consuman agua y revisa el contador. Si sigue girando cuando no hay consumo de agua, es muy probable que exista una fuga;
  • Observa si hay zonas húmedas que no se secan con el tiempo.
  • Comprueba cisternas y llaves de paso, ya que muchas fugas se producen en estos puntos y pasan desapercibidas al ojo descuidado.

Estas comprobaciones no sustituyen un diagnóstico profesional, pero pueden ayudarte a confirmar sospechas y a actuar con mayor rapidez.

Qué técnicas y herramientas se usan para detectar fugas de agua

La detección de fugas ha evolucionado mucho en los últimos años.

Hoy en día, las empresas profesionales de detección de fugas en viviendas cuentan con técnicas no invasivas que permiten localizar el punto exacto del escape sin necesidad de romper la vivienda.

Entre las más habituales se encuentran:

  • Geófonos y equipos acústicos, que detectan el sonido que produce el agua al escapar;
  • Cámaras termográficas capaces de identificar diferencias de temperatura provocadas por las humedades;
  • Gases trazadores que se introducen en la tubería y permiten localizar la fuga con gran precisión;
  • Cámaras de inspección, útiles para revisar el interior de las conducciones;
  • Pruebas de presión, para confirmar pérdidas en circuitos cerrados.

Estas herramientas permiten una intervención más rápida, limpia y económica que los métodos tradicionales.

Consejos para contratar una empresa de detección de fugas

Elegir bien a la empresa encargada de localizar la fuga de tu vivienda es fundamental para evitar gastos innecesarios y reparaciones mal ejecutadas.

Algunos consejos útiles para dar con buenos profesionales son:

  • Confirma que utilizan técnicas no invasivas (que no romperán techos, paredes o suelos) y tecnología especializada;
  • Solicita información clara sobre precios y alcance del servicio antes de contratar. Esto es especialmente importante cuando solicitamos un servicio de urgencia (fuera del horario comercial o de los días laborales);
  • Comprueba su experiencia y reputación, así como las opiniones de otros clientes en Google y foros de consumidores;
  • En caso de disponer de una póliza de hogar, valora si te pueden elaborar un informe técnico, útils para reclamaciones al seguro;
  • Desconfía de soluciones que impliquen romper sin un diagnóstico previo preciso.

Una buena empresa no solo encuentra la fuga, sino que minimiza los daños y te orienta sobre los pasos a seguir.

Actuar a tiempo es ahorrar

En definitiva, las fugas de agua no desaparecen solas. Muy al contrario, suelen empeorar con el tiempo a medida que la rotura se hace mayor.

Detectarlas pronto puede evitar reparaciones costosas, conflictos con el seguro y un consumo innecesario de agua. Estar atento a las primeras señales de una rotura, conocer el estado de las tuberías de tu casa y recurrir a profesionales cualificados cuando sea necesario es la mejor forma de proteger tu hogar y tu economía familiar.

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