Trabajar ocho horas delante del ordenador se ha convertido en algo habitual para muchos profesionales, autónomos y personas que teletrabajan desde casa.
El problema no viene únicamente de pasar mucho tiempo sentado. También influye permanecer siempre en la misma postura, utilizar una mesa que no se adapta a nuestra altura o trabajar con el monitor, el teclado y la silla mal colocados.
El trabajo ha cambiado y el escritorio también debería adaptarse. Los escritorios elevables, también conocidos como standing desks, permiten regular la altura de la superficie de trabajo y alternar entre trabajar sentado y de pie con solo pulsar un botón.
Sin embargo, no todos ofrecen la misma estabilidad, rango de regulación, calidad de materiales o facilidad de uso. Antes de comprar uno, conviene revisar varios aspectos que no siempre aparecen claramente en la ficha de producto.
Qué es un escritorio elevable
Un escritorio elevable es una mesa con motor eléctrico, cuya altura puede regularse para adaptarla a diferentes usuarios y posiciones de trabajo. El usuario puede subir o bajar la mesa desde un mando y, en muchos casos, guardar distintas alturas en la memoria.
Su principal ventaja no consiste en trabajar de pie durante toda la jornada. Lo realmente útil es poder cambiar de postura a lo largo del día y reducir el tiempo que permanecemos inmóviles.
Una mesa convencional obliga al usuario a adaptarse a una altura fija. Una mesa elevable permite que sea el escritorio el que se adapte a la persona.
Principales características del escritorio elevable
No sustituye al movimiento
Comprar un escritorio elevable no elimina por sí solo los efectos de una jornada sedentaria.
Seguir trabajando durante muchas horas sentado, aunque parte del tiempo se haga de pie, tampoco es la solución definitiva. Conviene combinar los cambios de altura con pequeños descansos, desplazamientos por la habitación y una correcta colocación del equipo de trabajo.
El objetivo principal es moverse más y evitar permanecer demasiado tiempo en una sola posición. Cambiar de postura también puede ayudar a recuperar energía o concentración cuando empezamos a sentirnos cansados o atascados en el trabajo.
Una rutina sencilla puede consistir en trabajar sentado durante un periodo, subir después la mesa durante unos minutos y aprovechar llamadas, lecturas o tareas breves para trabajar de pie.
Si es la primera vez que se utiliza, es preferible empezar poco a poco: sesiones de pie entre 10 y 20 minutos, dos o tres veces al día, e ir aumentando el tiempo según se acostumbre el cuerpo.
No existe una proporción idéntica para todo el mundo. La altura, la condición física, el tipo de trabajo y los hábitos de cada persona influyen.
Rango de altura del escritorio
Uno de los primeros datos que hay que comprobar es la altura mínima y máxima del escritorio.
No todos los modelos bajan o suben lo suficiente para cualquier usuario. Una mesa que funciona bien para alguien de estatura media puede resultar demasiado alta para una persona baja o insuficiente para alguien muy alto.
Tanto al trabajar sentado como al hacerlo de pie, los antebrazos deberían poder apoyarse de manera natural, con los codos doblados aproximadamente en un ángulo de 90 grados y sin forzar los hombros, los brazos o la espalda.
Por eso conviene medir previamente la altura que necesitamos en ambas posiciones. También hay que tener en cuenta el grosor del tablero, ya que este añade algunos centímetros a la altura final de trabajo.
Estabilidad de la estructura
La estabilidad es uno de los aspectos más importantes y uno de los más difíciles de valorar antes de comprar el producto.
Un escritorio puede parecer estable en su posición más baja y empezar a moverse cuando se eleva. Esto se nota especialmente al escribir, utilizar un monitor grande o apoyar peso en la parte delantera del tablero.
La estabilidad de la mesa dependerá de varios factores:
- peso y cantidad de material de la estructura de la mesa;
- dimensiones de las columnas o patas;
- anchura y profundidad de los pies de la mesa;
- tamaño y grosor del tablero;
- diseño y calidad de las uniones.
Por pura lógica, una estructura muy ligera, con columnas estrechas o pies pequeños, difícilmente ofrecerá la misma firmeza que otra más robusta cuando la mesa se encuentre elevada.
Por eso, antes de comprar, conviene revisar el peso total de la estructura, las medidas de las columnas, el tamaño de los pies y el grosor del tablero.
Uno o dos motores
Los escritorios eléctricos suelen incorporar uno o dos motores.
Un modelo de un motor puede resultar suficiente para mesas de trabajo sencillas, tableros pequeños o puestos con poco equipo.
Los modelos de dos motores suelen estar pensados para tableros más grandes, cargas superiores y usuarios que buscan una elevación más rápida.
Esto no significa que cualquier mesa de dos motores sea automáticamente mejor. También importan el diseño de la estructura, la calidad de sus componentes y su estabilidad general.
La elección debería hacerse en función del tamaño del tablero, el peso del equipo y la frecuencia con la que se utilizará el sistema de elevación.
Tamaño y calidad del tablero
El tablero debe ofrecer espacio suficiente para el monitor, el teclado, el ratón y los demás elementos de trabajo sin obligar al usuario a adoptar posturas forzadas.
Para trabajar con un portátil puede bastar una superficie compacta. Si se utilizan dos monitores, altavoces, documentos o brazos articulados, será necesario un tablero más ancho y profundo.
Además de las medidas, conviene revisar:
- Grosor,
- Material del tablero,
- Procedencia y calidad de fabricación
- Resistencia y facilidad de limpieza,
- Compatibilidad con la estructura.
Un tablero demasiado fino o fabricado con materiales poco rígidos puede flexionar con mayor facilidad, especialmente en medidas grandes o cuando soporta varios monitores.
Algunas marcas permiten comprar únicamente la estructura y utilizar un tablero compatible adquirido por separado. Puede ser una alternativa interesante si se busca una medida, material o acabado específico.
Capacidad de carga
La capacidad de carga indica el peso máximo que el mecanismo puede levantar en condiciones normales.
Hay que sumar el peso del tablero y de todos los elementos colocados encima: monitores, ordenador, brazos articulados, altavoces, soportes y otros accesorios.
Para un puesto doméstico sencillo, una capacidad cercana a los 70 kg puede ser suficiente. Para escritorios grandes, varios monitores o equipos más pesados, puede ser preferible buscar estructuras que soporten al menos 100 o 125 kg.
En cualquier caso, es aconsejable dejar cierto margen y comprobar si el fabricante incluye el peso del tablero dentro de la carga máxima indicada.
Panel de control y memorias
Los modelos más sencillos incluyen botones para subir y bajar la mesa. Otros incorporan posiciones de memoria, que permiten guardar varias alturas y cambiar entre trabajar sentado y de pie con un solo clic.
Las memorias son especialmente útiles cuando se cambia de posición varias veces al día o cuando dos personas comparten el mismo escritorio.
También pueden encontrarse funciones adicionales como puertos USB, pantalla de altura o sistema anticolisión.
Estas prestaciones aportan comodidad, pero no deberían anteponerse a la calidad de la estructura, el motor y los materiales.
Una vez instalada la mesa, conviene localizar una posición ergonómica cómoda tanto sentado como de pie y guardar ambas alturas en el panel de control.
Garantía, devoluciones y repuestos
En un escritorio eléctrico no solo se compra un tablero y una estructura. También hay motores, centralita, cables y panel de control.
Por eso conviene revisar:
- Dónde se encuentran la empresa y su almacén,
- Duración y condiciones de la garantía,
- Política de devolución,
- Disponibilidad de repuestos,
- Atención al cliente,
- Procedimiento en caso de incidencia.
Una garantía extensa aporta valor únicamente si detrás existe una empresa localizable, con atención directa y capacidad para suministrar piezas o resolver problemas.
También conviene comprobar quién asume los costes de transporte en caso de devolución, ya que estos escritorios suelen enviarse en paquetes voluminosos y pesados.
Importancia de comparar más allá del precio
Dos escritorios visualmente parecidos pueden ofrecer resultados muy diferentes.
Al comparar precios hay que revisar qué incluye cada opción:
- Estructura,
- Tablero,
- Gastos de envío,
- Accesorios,
- Garantía,
- Devolución,
- Atención posventa.
Una opción barata puede dejar de serlo si obliga a comprar el tablero por separado, tiene gastos de transporte elevados desde países lejanes, o no ofrece repuestos.
En el mercado español existen distintas alternativas. Tablakala nació en España en 2021 como una marca especializada en escritorios elevables, con estructuras robustas, tableros fabricados en España y almacén y atención al cliente en territorio nacional.
En su colección de escritorios elevables pueden verse configuraciones de uno y dos motores, diferentes tamaños de tablero y varios acabados.
Para valorar qué opción encaja mejor según la altura, el espacio disponible y el equipo de trabajo, también puede consultarse esta guía para elegir un escritorio elevable.
Lista rápida antes de comprar
Antes de tomar una decisión conviene responder a estas preguntas:
- ¿La altura mínima y máxima se adapta a mi estatura?
- ¿La estructura será estable cuando esté elevada?
- ¿Necesito uno o dos motores?
- ¿Qué tamaño de tablero cabe en mi espacio de trabajo?
- ¿Cuánto pesa el equipo que colocaré encima?
- ¿Qué garantía y política de devolución ofrece?
- ¿Hay atención al cliente y repuestos disponibles?
- ¿El precio incluye transporte y todos los componentes necesarios?
Un escritorio elevable puede mejorar la flexibilidad del puesto de trabajo, pero la decisión no debería basarse únicamente en el diseño, el número de motores o el precio.
La mejor compra será aquella que se adapte a la altura del usuario, al espacio disponible y a su forma real de trabajar. Si vamos a pasar miles de horas frente a un escritorio, merece la pena elegir uno que esté a la altura.
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