|
En materia de consumo y de reformas en el hogar, las chapuzas son cualquier actuación menor de uno mismo o de un amiguete o conocido con el ánimo de reparar, remozar, adecentar cualquier estancia o servicio del mismo: un enchufe, una mano de pintura, un grifo que gotea, etc.
Por chapuzas también se conoce a los pseudo-profesionales de las reformas que, no estando considerados por las autoridades de industria de las Comunidades autónomas como instaladores autorizados, se dedican a este mundillo, muchas veces como complemento a su actividad principal, en sus ratos libres.
El “chapuzas” se distingue porque dice saber de todo, no le amedrenta ninguna intentona de reforma, no expide ni hoja informativa, ni presupuesto previo, carece de licencia fiscal para trabajar y de póliza de responsabilidad civil, por lo que en caso de accidente o desperfecto, no se podrá hacer cargo de los gastos que se deriven de los mismos. Ah, tampoco pide IVA, con lo cual, ya sabes, querido Consumonauta, dónde reclamar después.
Para saber si el que te ofrece sus servicios es un chapuzas o un profesional, simplemente pídele que te presente el carné expedido por la Consejería de Industria que le acredite como instalador autorizado. |