Vueling y los cargos por prácticamente todo

Las aerolíneas de bajo coste han sido un revulsivo en el anquilosado mercado del transporte aéreo los últimos años: precios muy bajos gracias a la reducción de costes y a la simplificación: contratación directa sin oficinas ni intermediarios, aviones de un único modelo (menor mantenimiento), tripulaciones que duermen “en casa”,  aeropuertos secundarios más baratos.

En tiempos de crisis, obtener vuelos prácticamente a coste cero es sorprendente. Sin embargo, con el low cost han venido el pago por todo. Tanto es así que los precios no se “descomponen” en diversos conceptos sino todo lo contrario: los precios que anuncian las compañías como Vueling, Ryan Air, etc. son básicos, “pelados” y a partir de ahí el usuario “construye” en función de sus necesidades, el precio final a pagar (composición de precios).

Hemos analizado a fondo la web de Vueling y sus condiciones generales de contratación para entender cómo se compone el precio de los billetes de Vueling. Hemos descubierto hasta once (11) suplementos o recargos, desde por comprar por teléfono y no por Internet, hasta por elegir butaca, pasando por pagar con una tarjeta que no sea la Visa Vueling, por llevar maletas, por llevar una mascota, y un largo etcétera hasta once o más cargos.

Un billete de ida Madrid-Barcelona anunciado en la página de Vueling a 29 euros se multiplica, por arte de magia, por tres o cuatro, incluso sólo llevando una maleta y pagando con tarjeta VISA o con PayPal.

¿Es aceptable que sólo puedas contratar por Internet o teléfono y que a la vez te obliguen a pagar una comisión de entre 4,5 y 15 euros por pagar con el único medio disponible a distancia de la tarjeta Visa? ¿Es aceptable que te cobren desde la primera maleta pese lo que pese?

Para el que escribe es como si te vendieran un coche sin asientos y sin volantes a un precio tirado, ¿de qué me sirve si como mínimo tengo que sumarle de todo para que sea coche y deje de ser engendro?

Eva Tamames

Soy una abogado con ejercicio en Madrid con muchos años de experiencia en el derecho de recuperaciones. He trabajado para varios de los más grandes bancos de este país, en su área de recuperaciones. En la actualidad ejerzo la abogacía en el ámbito de la violencia de género.Creo que Consumoteca es un proyecto participativo que tiene que ocupar un gran vacío entre la información de las empresas por un lado, y la de las asociaciones e instituciones de consumo.En medio no hay nada, y mucho menos, nada que sea participativo, terreno que están ocupando Blogs y contenidos poco elaborados de baja factura.

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