Las personas se preparan durante toda la infancia y la adolescencia para realizar un trabajo y obtener unos ingresos. Cuando una vez en activo no se puede realizar la tarea habitual por diversas razones, se da una situación de incapacidad laboral que puede ser temporal o permanente.

Si una incapacidad temporal o baja médica no tiene arreglo y el trabajador deja de estar capacitado plenamente para desempeñar su actividad laboral, obtiene la declaración de incapacidad permanente. El Estado protege a los trabajadores de estas situaciones otorgando una serie de beneficios como el derecho a cobrar una pensión por incapacidad laboral.

A lo largo de este artículo se explica qué es, cuándo se produce y qué tipos de incapacidad permanente existen.

¿Qué es la incapacidad permanente?

Si ha pasado el tiempo máximo de incapacidad temporal previsto por ley, por recomendación profesional sanitaria puede considerarse necesario que el trabajador afectado pase a una situación de incapacidad permanente.

Así, la incapacidad permanente laboral se da cuando, tras el tratamiento por profesionales de la salud de la afección que sufre el trabajador, esta lesión persiste y no permite al trabajador continuar con su trabajo como venía haciendo hasta el momento.

Es importante aclarar que hablamos de incapacidad permanente cuando se da una reducción funcional o fisiológica grave que limita o anula la capacidad para continuar con la labor como trabajador. La incapacidad laboral permanente se puede originar por enfermedad común, enfermedad profesional, accidente laboral o accidente no laboral.

Tipos de incapacidad laboral permanente

La mayoría de personas desconocen los diferentes tipos de incapacidad laboral previstos por ley. Es natural, puesto que sin que ocurra ningún accidente imprevisto dentro o fuera del trabajo ni ninguna enfermedad común grave, los trabajadores no suelen preocuparse de conocer este tipo de legislación.

No obstante, es muy importante conocer cada uno de los grados de incapacidad permanente que existen, ya que suponen diferentes consecuencias para el trabajador.

En concreto, hay cuatro tipos de incapacidad laboral de tipo permanente previstos por ley. Por orden del grado de gravedad de la incapacidad podemos diferenciar entre:

  1. Incapacidad permanente parcial: en este caso el trabajador puede seguir con su trabajo pero con una disminución del rendimiento. La pensión por esta incapacidad supone una indemnización de un único pago.
  2. Incapacidad permanente total para la profesión habitual: esta incapacidad imposibilita por completo al trabajador para las tareas fundamentales de su profesión habitual pero no le impide dedicarse a otro oficio. Da derecho a una pensión mensual del 55% de la base reguladora.
  3. Incapacidad permanente absoluta: el trabajador se encuentra inhabilitado para la realización de cualquier tipo de actividad laboral con un mínimo de rendimiento y profesionalidad. Este grado de incapacidad permanente da derecho al trabajador a cobrar una pensión vitalicia mensual del 100% de la base reguladora.
  4. Gran invalidez: en este caso el trabajador, además de estar imposibilitado para cualquier trabajo, requiere la ayuda de otra persona para realizar las tareas básicas de su vida diaria porque no puede valerse por sí mismo. Se cobra un complemento adicional a la pensión de incapacidad.

Revisión de la incapacidad laboral permanente

El Instituto Nacional de la Seguridad Social fija una fecha para revisar la incapacidad laboral de la persona afectada permanentemente para comprobar si con el paso del tiempo se producen mejoras o empeoramientos en la incapacidad. El objetivo principal de estas revisiones es la posibilidad de retirar la pensión o modificar el grado de incapacidad permanente que posee el trabajador.

Pero, ¿quién se encarga de valorar la incapacidad de un trabajador?

El órgano encargado de hacer cualquier valoración sobre la capacidad funcional de un trabajador se llama Equipo de Valoración de Incapacidades (EVI), conocido también como tribunal médico. Cada dirección provincial del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) cuenta con su propio EVI.

La composición y funcionamiento de estos tribunales se rigen por el Real Decreto 1300/1995, de 21 de julio, por el que se desarrolla, en materia de incapacidades laborales del sistema de la Seguridad Social, la Ley 42/1994, de 30 de diciembre, de medidas fiscales, administrativas y de orden social.

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