El desahucio es la acción por medio de la cual solicitamos la ayuda de las autoridades para expulsar a un ocupante ilegítimo de nuestra vivienda. Existen varias situaciones en las que tendremos que acudir a este procedimiento.

El procedimiento de desahucio es de tipo judicial. A continuación, explicamos:

  • Por qué se trata de un proceso judicial
  • Por qué debemos acudir a él
  • Cómo debemos proceder

En todo caso, existen abogados especializados en desahucios que podrán prestarnos la mejor asistencia letrada. Conviene que contratemos sus servicios antes de dar un paso en falso.

Casos en que procede instar el desahucio

El desahucio puede instarse en todo caso en que una persona o varias ocupen nuestra vivienda ilegítimamente. Y se consideran ocupaciones ilegítimas:

  • La entrada sin autorización. Hablaríamos de los casos de okupación, en que la persona accede a nuestra casa y permanece sin nuestro consentimiento. Su proliferación durante los tiempos de la crisis ha promovido la agilización de la acción de desahucio (ahora conocida como desahucio express).
  • La permanencia sin autorización. Se trata de los casos de “precario”. En determinadas ocasiones podemos autorizar a una persona para que habite nuestra vivienda. Por ejemplo, un amigo al que han echado de su casa o un familiar que se ha quedado sin trabajo. Si no formalizamos un contrato de alquiler decimos que estas personas son precaristas. El precarista es el que tiene un derecho de cesión, no basado en ningún título (contrato), y puede permanecer en nuestra finca porque le hemos dado permiso. Si en un momento dado revocamos este permiso y no abandona el inmueble tendremos que promover la acción de desahucio.
  • La finalización del contrato de alquiler. Cuando concluye un contrato de alquiler nuestro inquilino debe abandonar el edificio. En el caso de que no lo haga tendremos que acudir a la acción de desahucio para forzar su desalojo.
  • El incumplimiento (y resolución) de contrato. Además, existen determinadas situaciones en que un incumplimiento contractual nos permite resolver el contrato de arrendamiento. El artículo 27 de la Ley de Arrendamientos Urbanos señala:
    • Incumplimiento de obligaciones contractuales.
    • Falta de pago de rentas u otras cantidades (incluyendo la fianza o su actualización).
    • Subarriendo o cesión inconsentido.
    • Realización de daños u obras inconsentidas.
    • Actividades molestas, insalubres, nocivas, peligrosas o ilícitas.
    • En caso de que la casa se alquilara para vivienda permanente, cuando deja de servir a esta necesidad.

Por qué tienes que instar un desahucio

La mayoría de los propietarios ven el desahucio como una carga inoportuna. No es de extrañar ya que, como acabamos de ver, siempre está precedido por una vulneración de su derecho de propiedad.

Sin embargo, nuestro ordenamiento jurídico otorga mayor protección al domicilio que a la propiedad privada. Así, la inviolabilidad del domicilio se contempla como un derecho fundamental en el artículo 18.2 de la Constitución Española. Sin embargo, el derecho a la propiedad privada es un mero derecho de los ciudadanos, recogido en el artículo 33.1 del mismo texto.

Aunque los poderes públicos tienen la obligación de respetar ambos derechos, el régimen de garantías de los derechos fundamentales es superior al de los derechos constitucionales. Esto se materializa en que para entrar en el domicilio de una persona es preceptiva la autorización judicial. Y este es el motivo por el cual, dadas las situaciones relatadas en el apartado anterior, tienes que acudir a la sede civil para instar el desahucio.

¿Y si intento recuperar mi vivienda por mi cuenta?

No son pocos los propietarios que, en desacuerdo con esta jerarquía de derechos, deciden recuperar su vivienda por su cuenta. En este sentido, las acciones más típicas son:

  • Amenazar al ocupante del inmueble e incluso llegar a agredirle.
  • Cambiar las cerraduras o bloquear los accesos a la vivienda.
  • Cortar los suministros o sabotear conexiones y contadores.

Jurídicamente conocemos estas acciones como “vía de hecho” o “realización arbitraria del propio derecho”. Y, por supuesto, están absolutamente prohibidas.

En la medida en que el domicilio es un derecho fundamental resulta preceptiva la intervención de un Juez para ponerle límites. Solo de este modo se garantizan los derechos del ocupante.

Por tanto, los propietarios que proceden por la vía de hecho suelen encontrarse con que el ocupante de la vivienda los denuncia por amenazas o coacciones. Estas conductas están tipificadas como delitos por el Código Penal. Así, tomarnos la justicia por nuestra mano puede conducirnos a que, además de no recuperar nuestra vivienda, terminemos siendo reos por algún delito.

Cómo instar un desahucio

En definitiva, si nos han privado de nuestra propiedad tendremos que instar el desahucio. Para ello, necesitaremos los servicios de un abogado especializado en la materia.

Este iniciará las actuaciones procesales oportunas. En particular, recurrirá al desahucio express, que puede conducirnos a recuperar la vivienda en un plazo de 3 o 4 meses.

Cabe señalar que el ocupante del inmueble puede dilatar este período. Dependiendo de su pericia, podría retener la casa durante un año o poco más.

Por eso, en la mayoría de las ocasiones, es recomendable intentar una solución amistosa. En este sentido también pueden interesarnos los servicios de un letrado especializado en desalojos.

Además de estar acostumbrados a estas situaciones (lo que les otorga herramientas para tener éxito) podrán evitar que demos un paso en falso que nos termine perjudicando. Además, llegado el momento de abandonar la vía amistosa nos ayudarán a tener éxito con nuestra demanda de desahucio.

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