En función de si se atribuye la guarda y custodia del menor a uno o a ambos progenitores existen dos tipos: la custodia monoparental y la custodia compartida.

Tradicionalmente la custodia monoparental a favor de la madre (custodia materna) ha sido la opción tradicionalmente mayoritaria, si bien en los últimos años se está empezando a considerar cada vez con una mayor frecuencia la custodia compartida.

Según los datos del Instituto Nacional de Estadísticas, en 2017 la custodia compartida se concedió en el 30% de los casos, habiéndose triplicado en la última década. Si bien, la custodia materna sigue siendo la opción más habitual a día de hoy.

La decisión sobre quién debe tener la custodia de los hijos puede tomarse de mutuo acuerdo entre los progenitores o por sentencia judicial en caso de no haber acuerdo.

Si la guarda y custodia es atribuida judicialmente, entonces el juez valorará una serie de aspectos antes de dictar sentencia, poniendo en primer lugar el bienestar y beneficio de los menores. Otros factores tenidos en cuenta son la no separación de hermanos, el lugar de residencia de los progenitores, la edad de los hijos, y su voluntad.

Los tipos de guarda y custodia son:

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