La tutela consiste en otorgar a una persona o tutor legal la representación y protección de una persona menor o incapacitada y de sus bienes. El objetivo principal de la tutela es el cuidado de una persona que no tiene capacidad de valerse por sí misma ni personal ni patrimonialmente.

La tutela se regula en el Código Civil y es una de las tres formas de guarda legal que existen (las otras dos son la curatela y el defensor judicial).

En concreto, pueden estar sujetos a tutela: los menores en situación de desamparo, los menores no emancipados y no sujetos a la patria potestad, los que se encuentren sujetos a la patria potestad prorrogada y haya finalizado ese período y, por último, los incapacitados cuando así lo haya establecido la sentencia.

¿Quién puede ser nombrado como tutor?

En primer lugar, debemos tener en cuenta que tanto los padres como las propias personas que prevean su propia incapacidad, pueden designar previamente un tutor en testamento o en documento público notarial.

Según el artículo 234 del Código Civil, para el nombramiento del tutor se elegirá preferiblemente:

  1. La persona designada por el propio tutelado.
  2. El cónyuge que conviva con el tutelado.
  3. Los padres.
  4. La persona designada por los padres en sus últimas voluntades.
  5. El descendiente, ascendiente o hermano que elija el juez.

El juez podrá decidir cualquier otra persona como tutor, siempre y cuando sea para proteger el interés del menor o la voluntad del incapacitado.

Asimismo, existen también algunas restricciones para poder ser tutor. Algunos ejemplos de personas que no pueden ser tutores son las que hayan sido privadas de la patria potestad o de una tutela anteriormente, las que se encuentren cumpliendo una condena o las personas que tengan conflictos y mala relación con el tutelado, entre otras.

Funciones del tutor y extinción de la tutela

El tutor estará obligado a realizar una serie de funciones con respecto al tutelado:

  • Inventariar sus bienes.
  • Cuidarle y protegerle.
  • Proporcionarle alimentos, educación y formación.
  • Informar al juez de manera anual sobre la situación del tutelado.

Por el contrario, existen una serie de actos que el tutor no podrá realizar sin una previa autorización del juez como por ejemplo (artículo 271 del Código Civil): aceptar una herencia sin beneficio de inventario o repudiar una herencia, realizar gastos extraordinarios en los bienes, renunciar a derechos, o dar y tomar dinero a préstamo, entre otros.

Por último, la tutela puede extinguirse por varios motivos como la mayoría de edad del menor tutelado, por adopción del tutelado por el propio tutor, porque la persona que tenía la patria potestad la recupera o por modificación de la sentencia.

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