Diferencias entre los créditos rápidos y los préstamos bancarios

Diferencias entre los créditos rápidos y los préstamos bancarios

En los últimos años han surgido un montón de empresas innovadoras como las de los créditos rápidos, que, aprovechando la pasividad de los bancos, han entendido que los consumidores demandaban financiación de otra forma en época de crisis y se han puesto a dar soluciones financieras aprovechando el estado de la tecnología.

El sector que engloba a estas empresas se conoce como Fintech, que, según Wikipedia, “viene de la contracción de las palabras inglesas finance y technology” y ha resultado ser de lo más innovador, dejando a la banca tradicional al descubierto. Aquí te damos algunas ventajas de los créditos rápidos frente a los préstamos de los bancos.

1.-Los créditos rápidos se llaman así por el poco tiempo que media entre su solicitud formal (vía web), su concesión y la recepción del dinero tomado prestado en nuestra cuenta. Si optas por un préstamo bancario, ya puedes ir teniendo paciencia.

2.-Para pedir un préstamo bancario necesitarás hacerte cliente de la entidad que te lo conceda mientras que para que te den un mini-crédito no necesitas apenas trámites ni compromiso.

3.-Los micro-créditos llegan a usuarios a los que, en los malos tiempos, los bancos dieron la espalda, cuando la morosidad estaba en aumento, negándoles la vía de la financiación, aunque fuera a muy pequeña escala. Las empresas de micro-créditos vieron este nicho y lo han subido colmar con ingenio, aceptando a muchos usuarios entre sus clientes.

4.-Los créditos rápidos no exigen la entrega de ninguna documentación o garantía personal (nómina, declaración de ingresos, cuenta bancaria, aval etc.) como sí lo hacen los préstamos de los bancos.

5.-Estos mini-créditos son imbatibles en su importe mínimo, que puede llegar a comenzar en apenas 50 euros, frente a los préstamos personales bancarios que estaban pensados para grandes desembolsos del tipo: reforma en casa, pago de un máster de postgrado o un cambio de coche, alrededor de los 3.000 a 10.000 euros. Y ello porque nadie pensó en que hubiera un mercado en los préstamos rápidos por importes pequeños para cubrir problemas transitorios de financiación personal: rotura de un electrodoméstico, días con la cuenta en números rojos hasta la siguiente nómina, necesidad repentina y transitoria de fondos, etc.

6.-Los créditos rápidos se conceden al usuario, aunque incluso haya tenido en el pasado un problema de pago que haya motivado su inscripción en un listado de morosos (RAI, ASNEF, etc.). Por eso también se les conoce como “créditos con asnef”, en el argot. Por su parte ningún banco se fiará de un usuario que forme parte de estos ficheros de morosos.

7.-Los créditos rápidos se conceden prácticamente en el acto, una vez el usuario ha pasado los controles automáticos de las webs que se los conceden mientras que si pides al banco un préstamo personal, tendrás que esperar, ellos que te conocen de muchos años tal vez, a que en el departamento de riesgos de la Central, alguien analice tu vida, garantías, etc.

8.-Los buenos pagadores de los créditos rápidos tienen una suerte de “reputación” favorable que les permite, en su siguiente solicitud de nuevo crédito, poder subir el importe demandado, una vez que la web que se los concede, va conociendo su seriedad a la hora de devolver el importe adeudado (el principal original solicitado unos días antes, junto con sus intereses).

9.-En cuanto al importe máximo, los créditos rápidos son rápidos precisamente porque su duración e importe son muy cortos y pequeña (en torno a los 300 euros de máximo la primera vez). Esto permite a las entidades no arriesgar grandes cantidades y por tanto ser muy ágiles en su concesión al usuario. Por su parte, los importes máximos de los préstamos personales convencionales suelen llegar hasta los 50-60.000 euros, tal vez porque estaban pensados para grandes desembolsos del tipo: reforma en casa, pago de un máster de postgrado o un cambio de coche, mientras que en los préstamos rápidos no llega a los 300 euros de media.

En definitiva, los créditos rápidos vienen a revolucionar el préstamo a particulares en momentos de crisis gracias a su agilidad, a su bajo importe y escasa duración, lo que hace que se concedan fácilmente.

No olvides, entre otros consejos, que para solicitar uno de estos préstamos en general debes tener cierta estabilidad financiera y un expediente de pagos bueno. Ten en cuenta por último que el interés que se paga por estos préstamos es realmente alto en proporción a la cantidad prestada, aunque la cuantía en juego muy pequeña y que debes devolverlos con sus intereses en el momento del vencimiento.

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