Los productos cosméticos y la seguridad de los consumidores

Los cosméticos están presentes en nuestra vida diaria en mil formas: cremas, emulsiones, lociones, geles y aceites para la piel, maquillajes, jabones y productos para el baño o ducha, perfumes, aguas de tocador, aguas de colonia, desodorantes, productos capilares de todo tipo, productos para el afeitado, el maquillaje y desmaquillaje, productos para el cuidado bucal y dental, de las uñas, productos solares, etc.

La ley* dice que los productos cosméticos que se comercialicen en los países de la Unión Europea (incluida por tanto España) “no deberán perjudicar la salud humana cuando se apliquen en las condiciones normales o razonablemente previsibles de uso“. De hecho, publica una lista con más de 1.300 sustancias prohibidas.

Pero la realidad es que ir aseados, maquillados, y sentirnos guapos y guapas, puede tener consecuencias sobre nuestra salud (alergias, erupciones, daños a la piel, etc.) si antes no leemos las precauciones de uso y advertencias que los cosméticos deben llevar por ley.

Obligaciones de los fabricantes
Los fabricantes de cosméticos están obligados a notificar a las autoridades todo el detalle de los productos que venden, su composición y una evaluación de la seguridad para la salud humana del producto acabado.

Para ello, el fabricante tendrá en cuenta el perfil toxicológico general de los ingredientes, su estructura química y su nivel de exposición. Deberá realizarse, entre otras cosas, una evaluación específica de los productos cosméticos destinados a ser utilizados en niños menores de tres años y de los productos cosméticos destinados exclusivamente a la higiene íntima externa.

También deben respetar una serie de obligaciones legales:

 notificación e información a las autoridades del producto que ponen en el mercado,

 información a los consumidores y usuarios por medio de prospectos y/o del etiquetado sobre:

-composición de los productos cosméticos,

-recomendaciones de uso y

-advertencias de seguridad.

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La Ley prohíbe reclamos en el etiquetado y envoltorio de los cosméticos que induzcan al error o a confusión con medicamentos o alimentos para el consumo humano. También delimita cuándo se puede anunciar que el cosmético no se ha testado en animales.

Tintes capilares
Un ejemplo son los tintes capilares. Las sustancias utilizadas en los tintes capilares pueden provocar alergias de contacto hasta el punto de representar un problema cada vez mayor para la salud (es lo que técnicamente se llama “sensibilización”). Sin embargo, se usan a mansalva, sin guantes protectores o en zonas como cejas y pestañas, a veces con problemas serios para la piel.

Por ello, una reciente normativa (abril 2010) indica una serie de advertencias e indicaciones que los tintes capilares deberán incluir a partir de noviembre de 2011.

¡Cuánto cuesta estar guapos/as!

Eva Tamames

Soy una abogado con ejercicio en Madrid con muchos años de experiencia en el derecho de recuperaciones. He trabajado para varios de los más grandes bancos de este país, en su área de recuperaciones. En la actualidad ejerzo la abogacía en el ámbito de la violencia de género.Creo que Consumoteca es un proyecto participativo que tiene que ocupar un gran vacío entre la información de las empresas por un lado, y la de las asociaciones e instituciones de consumo.En medio no hay nada, y mucho menos, nada que sea participativo, terreno que están ocupando Blogs y contenidos poco elaborados de baja factura.

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  1. Post de Blog Muy buena web. Enhorabuena y a seguir

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