Suministros

En sentido general, por suministros entendemos la provisión de cosas que necesitamos.

En el ámbito de la vivienda, al hablar de suministros nos referimos al abastecimiento de bienes básicos como el gas, el agua, la luz y el teléfono.

Contratación:
Si los suministros se contratan tras la compra de la vivienda, necesariamente debemos tramitar un alta con los proveedores de estos servicios. Para ello, por lo general el promotor entrega al propietario la documentación necesaria: un boletín de instalación del suministro en cuestión, ya sea agua, luz o gas (la línea telefónica se contrata directamente con la compañía). Si compramos una vivienda de segunda mano, podemos optar por el cambio de titularidad, trámite que resulta más económico.

En el caso del arrendamiento de la vivienda, los contratantes acuerdan libremente si se entrega con los suministros dados de alta o no. Para que el contrato sea válido la Ley de Arrendamientos Urbanos solo exige que recaiga sobre una edificación “habitable”, que no implica el alta en estos servicios pero sí que las instalaciones estén preparadas de modo que el inquilino no tenga que realizar ninguna obra cuando vaya a contratarlos.

Fuentes:
Comisión Nacional de la Energía (www.cne.es)
www.enalquiler.com


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