Nombres que no se le pueden poner al recién nacido al inscribirlo en el Registro Civil

El nacimiento de un bebé tras el parto obliga a los padres o tutores a su inscripción en el Registro Civil. Mediante este acto, el recién nacido gana el reconocimiento a efectos civiles (personalidad civil).

Si la filiación está determinada por ambas líneas y a salvo la opción prevista en el artículo 109 del Código Civil, primer apellido de un español es el primero del padre y segundo apellido el primero de los personales de la madre, aunque sea extranjera.

Nombres no permitidos
El Reglamento que regula el Registro Civil* no permite una serie de fórmulas para los nombres del bebé a la hora de su inscripción.

 No se puede designar más de una hombre compuesto, ni más de dos simples,

 No se podrán poner los siguientes nombres:

-Los que objetivamente perjudiquen a la persona,

-Aquellos que pudieran confundir a la identificación de la persona,

-Los que induzcan a error en cuanto al sexo,

-Hora, fecha y lugar de nacimiento,

-El sexo,

-Los padres, cuando legalmente conste la filiación,

-El número que se asigna en el legajo al parte o comprobación,

-La hora de la inscripción.

El artículo 192 del Reglamento del Registro Civil* dice así:

No se podrán imponer más de dos nombres simples o de uno compuesto. Cuando se impongan dos nombres simples, éstos se unirán por un guión y ambos se escribirán con mayúscula inicial.

Se considera que perjudican objetivamente a la persona los nombres propios que, por si o en combinación con los apellidos, resultan contrarios al decoro.

La sustitución del nombre propio por su equivalente onomástico en cualquiera de las lenguas españolas requerirá, si no fuese notorio, que se acredite por los medios oportunos esta equivalencia y la grafía correcta del nombre solicitado.

El artículo 194 es el que atribuye el primer apellido del padre y el segundo de la madre. Dice así:

Si la filiación está determinada por ambas líneas y a salvo la opción prevista en el artículo 109 del Código Civil, primer apellido de un español es el primero del padre y segundo apellido el primero de los personales de la madre, aunque sea extranjera.

Y el artículo 198 es el que permite (tras su modificación en 2000 por Real Decreto 193/2000) invertir el orden de los apellidos de los padres. Dice así:

La inversión de apellidos de los mayores de edad podrá formalizarse mediante simple declaración ante el encargado del Registro Civil del domicilio y no surte efecto mientras no se inscriba.

El mismo régimen rige para la regularización ortográfica de los apellidos para adecuarlos a la gramática y fonética de la lengua española correspondiente. Cuando no fuere un hecho notorio, deberá acreditarse por los medios oportunos que el apellido pertenece a una lengua vernácula y su grafía exacta en este idioma.

 * Decreto de 14 de noviembre de 1958 por el que se aprueba el Reglamento de la Ley del Registro Civil

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