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La seguridad de los productos es el derecho que nos asiste en el mercado para adquirir y utilizar productos seguros, ya sean nuevos, usados o reacondicionados, ya sean adquiridos de forma onerosa (previo pago) o gratuita.
Un producto es seguro cuando su uso en condiciones normales no nos provoca ningún daño.
La seguridad de los productos es una de las cinco garantías y derechos básicos de los consumidores (salud y seguridad, intereses económicos, información, indemnización y audiencia).
La normativa de protección de los consumidores* vela porque los productos que se ponen en el mercado sean seguros.
-Si un producto concreto no dispone de una normativa específica de seguridad o ésta no cubra todos los riesgos o categorías de riesgos del producto, para evaluar su seguridad, garantizando siempre el nivel de seguridad que los consumidores pueden esperar razonablemente, se tendrán en cuenta los siguientes elementos:
-Normas técnicas nacionales que sean transposición de normas europeas no armonizadas.
-Normas UNE.
-Las recomendaciones de la Comisión Europea que establezcan directrices sobre la evaluación de la seguridad de los productos.
-Los códigos de buenas prácticas en materia de seguridad de los productos que estén en vigor en el sector, especialmente cuando en su elaboración y aprobación hayan participado los consumidores y la Administración pública.
-El estado actual de los conocimientos y de la técnica.
Excepciones de la norma La normativa de protección de los consumidores excluye a los productos usados que se suministren como antigüedades o para ser reparados o reacondicionados antes de su utilización, siempre que el proveedor informe de ello claramente a la persona a la que suministre el producto.
* Real Decreto 1801/2003, de 26 de diciembre, sobre seguridad general de los productos. |