Qué es una herencia

Una herencia es el conjunto de derechos, obligaciones y bienes que deja una persona al morir. Lo que se va a heredar se recoge en el testamento, que es el acto jurídico por el cual una persona (testador) dispone qué se ha de hacer con sus pertenencias (bienes, derechos y obligaciones que no se extingan con su muerte) una vez ocurrida su muerte y si se repartirán total o parcialmente a favor de uno o varios causahabientes (las personas que heredan los derechos y obligaciones del fallecido).

Es importante hacer un testamento ya que no es muy costoso (cuesta unos 40 euros) y lo puede hacer cualquier persona a partir de los 14 años y sin consentimiento paterno (una persona incapacitada puede hacer testamento ante notario con la presencia de dos médicos que respondan de su capacidad).

Tipos de testamentos

Hay de varios tipos de testamentos, algunos muy poco utilizados como el testamento militar, el testamento marítimo y el testamento notarial cerrado y, los dos más comunes, que son: el testamento ológrafo y el testamento notarial abierto.

Testamento ológrafo: es el que se hace escrito de puño y letra por el propio testador, con su firma y con la fecha completa (día, mes y año) en que se hace (la falta de cualquiera de estos requisitos lo hace nulo). Es muy útil en los casos de urgencia o riesgo.

Testamento notarial abierto: es una escritura pública donde se hace constar las últimas voluntades. La intervención del notario, además de asesorar, hace que el testamento se ajuste a Derecho y cumpla con las formalidades legales; el notario siempre se queda con el original del testamento (teniendo el testador una copia).

La declaración del testamento debe ser voluntaria, libre e individual (por ejemplo un cónyuge puede cambiar su testamento sin que el otro se entere).

Testador, heredero y legatario

Existen tres figuras en un testamento:

  • Testador: el que hace testamento en favor de otros;
  • Heredero: aquel que hereda todos los bienes y derechos y toma la misma posición jurídica que el causante.
  • Legatario: el que hereda bienes concretos.

La ley considera “herederos forzosos” a:

Los hijos y descendientes: heredan dos tercios de la herencia. Un tercio va directamente, por partes iguales, a los hijos (“tercio de legítima), y, el otro tercio va a los hijos, distribuyéndoselo libremente entre ellos si no se ha consignado nada, o bien, dejándoselo a uno solo de los descendientes (“tercio de mejora”).

Padres y ascendientes: cuando no haya hijos ni descendientes, se dejará un tercio de la herencia a los ascendientes que concurran con el viudo (cuando existan descendientes, los padres no tendrán ningún derecho).

Viudo o viuda: si el que hace el testamento tiene hijos o descendientes le dejará un tercio de la herencia en usufructo. Si concurren con ascendientes tienen derecho al usufructo de la mitad de la herencia. Si por el contrario no hay descendientes ni ascendientes tendrán derecho al usufructo de dos tercios de la herencia.

Sólo se podría privar a los herederos forzosos de sus derechos en casos de desheredación siempre regulados por el Código Civil.

En el caso que el testador intuya que van a producirse roces con la herencia es conveniente nombrar a varias personas para que se ocupen de la herencia, en este caso se nombraran: las albaceas y contador-partidor.

Prevalece siempre el último testamento frente a cualquier otro anterior.

Testamento “tú y yo”

Uno de los modelos más utilizados de testamento es el llamado “tú y yo” o también “del uno para el otro, y después para los hijos”. Se hace para garantizarse que, mientras viva uno de los cónyuges tendrá derecho al patrimonio del otro, y que cuando los dos falten, pasará a los hijos por partes iguales (aunque el viudo contraiga nuevamente matrimonio).

Se dice que la herencia desciende (hacia los hijos), luego asciende (hacia los padres) y después se extiende. Si no se hace testamento será la ley la que nombre herederos, documento público, siguiendo un orden de parentesco:

• En caso de que el fallecido si tenga hijos: se divide la herencia a partes iguales entre todos ellos. Si alguno de los hijos ha muerto antes que el padre, y este hijo tenia descendientes, le corresponderá por partes iguales lo que le tocara a su padre o madre. Y si el hijo fallecido antes que el padre no tuviera hijos la herencia se dividirá tan solo entre los hijos que estén vivos. Si el fallecido estaba casado, le corresponderá a su cónyuge sólo el usufructo de un tercio de la herencia y la mitad de los bienes que sena gananciales.

• En caso de que el fallecido no tenga hijos: la herencia “asciende” a sus padres, por partes iguales, si vivieran los dos (si viviera tan solo uno sería todo para él). Si no hubiera padres iría a los abuelos o ascendientes más lejanos. Al viudo le correspondería el usufructo de la mitad de la herencia. En el caso de que no vivieran los padres, ni tiene ascendientes de ningún tipo, el viudo/a será el único heredero. Cuando no vivan los padres y no tuviera cónyuge iría a sus hermanos e hijos de sus hermanos, y a falta de éstos a sus tíos, primos carnales, sobrinos-nietos, y tíos-abuelos.

En último recurso, cuando el fallecido no tenga ningún pariente de los antes mencionados, heredará el Estado.

Aceptar o renunciar a la herencia

Las herencias se pueden aceptar o renunciar (repudiar) a ellas. Si se aceptan se pueden hacer mediante documento, escritura notarial o simplemente de palabra. Si se renuncia se debe hacer frente a un notario o judicialmente. Una vez aceptadas o repudiadas son irrevocables.

La aceptación de la herencia puede ser: pura (el heredero acepta pagar todas las deudas y compromisos del fallecido respondiendo con el patrimonio del fallecido y con el suyo) y “a beneficio de inventario” (el heredero responde a las deudas tan solo con el patrimonio heredado).

Impuesto de sucesiones

Una vez aceptada la herencia el heredero tiene que pagar el impuesto de sucesiones donde se paga tan solo el valor neto del patrimonio heredado (la base imponible del impuesto es el valor de los bienes heredados menos las deudas deducibles).

La cantidad que vamos a pagar del impuesto de sucesiones depende de:

  • El valor de los bienes que reciba: cuanto más se herede mayor es el tanto por ciento que se paga.
  • El parentesco con el fallecido: cuanto más lejano es el parentesco más elevado es el porcentaje a pagar, aunque hay un mínimo exento dependiendo de la cercanía del parentesco.
  • Patrimonio previo del que hereda: más pagará el que ya tuviera un patrimonio importante.
  • Herencias que pagan menos impuestos: negocio familiar o vivienda familiar si los herederos son el cónyuge y los hijos.

El plazo para liquidar el impuesto es de seis meses desde el fallecimiento. Tributa tan solo sobre la base del neto (bienes y derechos menos deudas y obligaciones).

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