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La tanatopraxia es el conjunto de prácticas médicas efectuadas sobre los cadáveres, destinadas a su conservación (embalsamamiento y conservación temporal), a su adecuación (tanatoestética) o su reconstrucción (tanatoplastia).
La tanatopraxia debe ser aplicada por profesionales médicos en ejercicio (tanatólogos).
Tipos de prácticas Las técnicas de tanatopraxia recurren, entre otras, a inyecciones intra-arteriales y a drenajes de la sangre y de los líquidos viscerales para garantizar la conservación y dar color al fallecido.
La normativa autonómica (por ejemplo, la del Principado de Asturias*), distingue los siguientes métodos de tanatopraxia:
Físicos:
-Congelación: conservación del cadáver por hipotermia (a -12ºC);
-Refrigeración: descenso artificial de la temperatura (entre -2 y 4º C) que ralentiza el proceso de putrefacción del cadáver.
Químicos:
-Conservación transitoria: retardar el proceso de putrefacción mediante sustancias químicas.
-Embalsamamiento: método que impide la putrefacción.
En Comunidades como la de Madrid*, los profesionales encargados de la tanatopraxia o las empresas de servicios funerarios para las que trabajen deben comunicar a la Consejería de Sanidad el nombre del fallecido y la práctica tanatológica aplicada junto con el destino del cadáver, así como llevar un registro con todos los cadáveres tratados.
Ventajas Gracias a la tanatopraxia, no hay derrame de líquidos ni olores y se recupera en el fallecido la apariencia de la vida haciendo desaparecer los signos de sufrimiento del cadáver.
* Decreto 72/1998, de 26 de noviembre, por el que se aprueba el Reglamento de Policía Sanitaria Mortuoria en el ámbito del Principado de Asturias.
* Orden 771/2008, de 31 de octubre, de la Consejería de Sanidad, por la que se regula la realización de prácticas de tanatopraxia en la Comunidad de Madrid. |