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El sistema de caldera de gas con radiadores de agua es uno de los más empleados en los hogares españoles como calefacción.
A continuación te mostramos los distintos tipos de calderas de gas en el mercado para que hagas bien tu elección.
Tipos de calderas
• Estándar: No se suelen sobrepasar los 90ºC. El vapor de agua generado se pierde por la chimenea o salida de humos.
• De condensación: Funcionan únicamente con gas. El agua se calienta a temperaturas inferiores a 70ºC. Son de bajo consumo ya que el vapor de agua generado se aprovecha transformándose de nuevo en energía y así son más eficaces y menos contaminantes. Aunque son más caras, la inversión inicial compensa porque se ahorra en consumo de gas.
• De baja temperatura: Funcionan con gasoil o gasóleo. Son muy aptas para el suelo radiante. Calientan el agua a baja temperatura sin perder eficiencia ni tener problemas de corrosión y con ahorro de energía, con lo que son de bajo consumo. Son el doble de caras que las convencionales pero tienen un rendimiento muy superior.
• Con modulación automática de la llama: Ahorran energía al adecuar el aporte de calor a las necesidades mediante el control de la potencia térmica aportada.
Según el circuito de combustión, encontramos calderas:
• Atmosféricas o abiertas (toman el aire del lugar donde están instaladas); las hay de tiro natural (expulsan los gases al exterior por un tubo de evacuación que aprovecha el efecto chimenea o tiro natural), y de tiro forzado (expulsan los gases por medio de un ventilador por un conducto específico).
• Estancas de tiro forzado (son las más seguras ya que la admisión de aire y expulsión de gases tienen lugar en una cámara cerrada y gracias a un ventilador, y tienen mayor rendimiento que las calderas abiertas).
Radiadores En cuanto a los radiadores, se fabrican en chapa, aluminio, hierro o acero.
-Los de aluminio trasmiten mejor el calor y se calientan más rápido, pero también pierden rápido el calor.
-Los de hierro fundido tardan más en calentarse pero conservan más tiempo el calor.
Conviene colocarlos debajo de las ventanas y no cubrirlos. Se pueden instalar válvulas termostáticas en los radiadores, que tienen varios niveles de ajuste, para abrir o cerrar el paso de agua caliente al radiador, según nos convenga y así ahorrar energía.
Es recomendable cerrar los radiadores de las habitaciones que no utilicemos en invierno. De esta manera, el calor se reparte en las estancias que lo necesiten, antes y se ahorra energía. |