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Una suscripción es el compromiso de una persona (el suscriptor) de recibir periódicamente un servicio por suscripción, consistente, por ejemplo, en una publicación, una serie de televisión, una colección de sellos, o un servicio de contenidos para el móvil (SMS premium).
Para que se dé una suscripción a un servicio tienen que cumplirse estos requisitos:
Voluntad del suscriptor de recibir un servicio,
Plasmación de la voluntad del suscriptor en un acuerdo escrito y firmado en el que se expliquen las condiciones de la suscripción (coste, entregables, precio de la suscripción, medio de pago –generalmente por domiciliación bancaria),
Medio de pago (generalmente por domiciliación bancaria, pero también por tarjeta)
Duración de la suscripción y condiciones para su renovación automática
Medios para la cancelación de la suscripción a su terminación antes de su renovación o en cualquier momento con las consecuencias de esta última.
Suscripciones peligrosas Los servicios de suscripción son “peligrosos” cuando no son ni esperados ni solicitados por los consumidores.
El ejemplo más palmario de esto son los SMS premium. El incauto consumidor ve en la tele o en Internet un concurso, un sorteo o realiza una pretendida prueba de destreza que excita su curiosidad (por ejemplo, el “test de la muerte”), que le requieren su número de teléfono móvil o enviar un mensaje de alta a un número corto.
Inmediatamente recibe un mensaje “gancho” en el que se le invita a confirmar éste mensaje (para participar en el sorteo, concurso o para conocer lo bueno o guapo que es, o conocer su edad prevista) con lo que en realidad está dándose de alta a un servicio que se factura por mensaje recibido (con independencia de lo que haga el usuario con el mensaje), a razón de 30 o 35 céntimos de euro y hasta 100 mensajes al mes.
Técnicas de “enganche” de los servicios por suscripción Otra técnica utilizada por revistas y productos editoriales o audiovisuales es la de la “prueba gratuita sin compromiso” durante un mes con regalo seguro de la última calculadora, traductora, agenda, kit de vinos, etc.
El incauto usuario, atraído por el regalo que por el interés de lo que se le ofrece, da sus datos bancarios y si no dice lo contrario con el preaviso fijado, la empresa le carga su primer recibo porque entiende que el usuario que ha hecho la prueba no ha manifestado su oposición ni en tiempo ni forma. |