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Los “web bugs” (“bug” en inglés es “bicho” o “pulga”) son imágenes o gráficos que se insertan en el código fuente de una página web o dentro de un correo electrónico con un tamaño reducido e inapreciable al ojo humano (generalmente de 1 píxel de ancho por uno de alto). Al igual que ocurre con las cookies, los web bugs se utilizan para obtener información acerca de nuestra forma de navegar (la dirección IP de nuestro ordenador, el tipo y versión de navegador que utilizamos, nuestro sistema operativo, nuestro idioma, etc.).
En concreto, según Wikipedia, dependiendo del tipo de acceso, la información que proporciona un web bug podría incluir, por ejemplo, para cada visita o lectura:
-IP de origen de la conexión (la del mismo usuario, o la del Proxy mediante el cual se conecta), -Programa cliente que utilice (navegador o correo electrónico, incluyendo marca y versión), -Sistema operativo (incluyendo marca o tipo de sistema y versión), -Momento de la conexión o visualización de la página o mensaje (cuando se accede a la imagen) -Relación entre esos datos y el email del destinatario específico (si fue asociado mediante referencias específicas al diagramar la página o mensaje), -Estas y otras referencias pueden utilizarse con diferentes fines, incluyendo ataques al usuario (abusandose de vulnerabilidades conocidas de los programas que utiliza), confirmación de direcciones electrónicas (para envío masivo de spam o para comercialización de bases de direcciones confirmadas), etc. |