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En materia de contratación y derecho del consumo, los retrasos son incumplimientos contractuales (ya exista un contrato escrito o un mero acuerdo verbal entre las partes), que normalmente perjudican a la parte más débil, el consumidor o usuario.
Son ejemplos de incumplimientos por retraso la no entrega en plazo de una vivienda nueva o de mi motocicleta en el taller, o de un medio de transporte.
El consumidor tiene derecho a ser compensado por todo retraso, ateniéndose a lo indicado en el contrato caso de existir o a la buena fe en caso contrario.
Un consumidor avezado, un consumonauta, recopila los recibos y facturas que el retraso causen en su normal vida (gasto extraordinario en taxis para desplazarme o alquiler de un piso por no disponer de mi vivienda a tiempo) para después verse compensado. |