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Las farmacias o más propiamente oficinas de farmacia son establecimientos sanitarios privados, de interés público, sujetos a la planificación sanitaria que establezcan las Comunidades Autónomas.
Al frente de las farmacias hay un farmacéutico titular que puede estar asistido por ayudantes o auxiliares (mancebos), y que deberá prestar, entre otros, los siguientes servicios básicos a la población:
La adquisición, custodia, conservación y dispensación de los medicamentos y productos sanitarios,
La vigilancia, control y custodia de las recetas médicas dispensadas,
La garantía de la atención farmacéutica, en su zona farmacéutica, a los núcleos de población, en los que no existan oficinas de farmacia,
La información y el seguimiento de los tratamientos farmacológicos a los pacientes,
La colaboración con la Administración sanitaria en la formación e información dirigidas al resto de profesionales sanitarios y usuarios sobre el uso racional de los medicamentos y productos sanitarios.
Además de la labor de concienciación y sensibilización sobre el medicamento entre los ciudadanos, las oficinas de farmacia cumplen con la función de información y recogida selectiva de medicamentos y sus envases una vez caducados o inservibles (SIGRE).
Fuente: Elaboración propia y http://www.sigre.es |