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El consentimiento es uno de los ingredientes claves de un contrato, y en general en toda contratación.
Es la manifestación firme, informada e inequívoca de la voluntad de un usuario de celebrar un contrato (comprar una cosa o demandar un servicio).
El consentimiento no tiene forma, es decir, puede ser verbal (de voz), escrito (firma de un contrato), o incluso gestual (meterse en un taxi estacionado y cerrar la puerta ya implica el consentimiento a contratar los servicios del taxista).
En materia de protección de datos, el interesado consiente o no a que se produzca el tratamiento de sus datos personales. |