La caducidad de un bien es el fin de su vida útil, es decir, aquel momento de su vida en que por su uso continuado y/o su depreciación, no está servible para seguir siendo usado. Por ejemplo: una motocicleta desvencijada que ya no es segura, una prensa agujereada o la manzana pocha que descuidamos sobre nuestro frutero.
En materia de consumo la fecha de caducidad de un producto, especialmente los alimentos, indica el plazo de tiempo determinado por ley en que ha de consumirse un producto con las máximas condiciones de seguridad e higiene. Pasado ese plazo no es “recomendable” consumir dicho alimento aunque hacerlo pueda (o no) perjudicarnos.
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