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La autoestima es la valoración que tiene la persona de sí misma, de su manera de ser, de los rasgos físicos, mentales y espirituales que configuran su personalidad.
En la formación de la autoestima influyen las personas del entorno más cercano. La autoestima se puede mejorar modificando la forma de pensar, actuar y sentir. Para ello los especialistas dan múltiples recetas, entre otras: hablar en positivo y abandonar la crítica destructiva, no compararse con otros y aceptarse uno tal cual es, y aprender a quererse.
Rasgos de una persona con autoestima baja:
1. Inseguridad y miedo al fracaso, que lleva a la persona a evitar situaciones. 2. Imagen distorsionada de si misma, física y emocionalmente. 3. Necesidad de afecto y aprobación por los demás. 4. Incapacidad para manifestar sentimientos por temor al rechazo. 5. Sentimientos de culpa, angustia y depresión.
Rasgos de una persona con autoestima alta:
1. Seguridad y confianza en sí misma. 2. Capacidad de afrontar y superar retos y dificultades y mirar hacia el futuro. 3. Capacidad de desarrollar habilidades, entre otras, la social, y la creatividad. 4. Independencia. 5. Capacidad para expresarse y para decir “no”.
Fuentes: Revista Salusline (www.salusline.com) |