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Lo más importante es no sacar la prenda de la tintorería, ya que una vez que esté fuera del establecimiento, la empresa puede alegar que la prenda salió en perfecto estado.
Si se detectan manchas que antes no había, la tintorería debe hacer una nueva limpieza de la prenda sin que esto le cueste dinero al consumidor, lo que significa que éste sólo abonará la primera limpieza.
Si, realizada la segunda limpieza, siguen las manchas, el consumidor debe solicitar a los empleados del establecimiento las hojas de reclamaciones, rellenarlas allí mismo y quedarse con las copias blanca y verde. A continuación, debe mandar la copia blanca, junto con la fotocopia del comprobante de entrega o de la factura a la oficina de consumo.
Nunca debe llevarse la prenda del establecimiento. Si las dos partes, tintorería y consumidor, son del mismo municipio, puede acudir a la OMIC del municipio o enviarles la reclamación por correo. Si son de distintos municipios o no existe OMIC en su municipio, puede mandarla a la Dirección General de Consumo de la Comunidad autónoma. |