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En las compras online la Ley protege a la parte más débil de la relación comercial por la separación física entre el comprador y el vendedor y las posibles expectativas incumplidas una vez que el producto o servicio llega a las manos del consumidor ("no es lo que parecía").
Hay tres documentos clave en una compra online, cada uno con su cometido: el albarán de entrega, la factura y el documento de desistimiento o albarán de devolución.
El albarán de entrega es un documento de la empresa vendedora que acompaña al producto que se entrega al consumidor, dentro del embalaje que nos hace llegar la empresa de mensajería a nuestro domicilio.
-El albarán contiene los datos del vendedor (razón social, dirección y CIF), los datos de la entrega (dirección, persona destinataria, teléfono de contacto, etc.), la fecha de la entrega, la descripción del producto entregado y puede o no mostrar el precio del producto (a veces sin IVA).
-El albarán atestigua que un objeto determinado (en él descrito) se pone en manos de su destinatario, generalmente el consumidor comprador, por parte del vendedor, pero, a diferencia de la factura, no tiene validez fiscal aunque sí sirve de justificante de la compra y su fecha cuando se solicita, por ejemplo, la garantía o hay que llevar el producto al Servicio de Asistencia Técnica en garantía.
La factura es un documento más completo que el albarán al incluir la plena identificación de comprador y vendedor, el precio completo del artículo desglosando el IVA de los gastos de entrega y un número correlativo.
-La factura tiene validez fiscal a diferencia del albarán de entrega y también se puede usar para reclamar una reparación en garantía, por ejemplo.
El documento de desistimiento o albarán de devolución se parece al albarán de entrega y su misión es cumplir con la Ley, que obliga a entregarlo al consumidor en las ventas a distancia (derecho de desistimiento de siete días naturales desde la entrega) y facilitar al vendedor la devolución a sus almacenes de nuestro pedido (saber cuándo llega un pedido devuelto a su almacén, identificar de quién es el pedido –de cuál de sus clientes-, comprobar su estado correcto, y poder abonar al cliente concreto el importe inicialmente pagado). |