|
Una chapuza es en materia de consumo y de reformas en el hogar, cualquier actuación menor de uno mismo, un amigo o conocido con el ánimo de reparar, remozar o adecentar cualquier estancia o servicio del mismo: un enchufe, una mano de pintura, un grifo que gotea, etc.
1.-Los chapuzas son pseudo-profesionales de las reformas que pueden tener experiencia pero no una formación técnica.
2.-Los chapuzas saben de todo, y no se amedrentan por ninguna reforma. Lo mismo albañilería, que electricidad, pasando por instalaciones de agua, gas y pintura.
3.-Los chapuzas, además de no disponer de formación, no tienen la acreditación oficial que les habilita para hacer reformas (título de instalador autorizado y Certificado de profesional habilitado).
4.-Los chapuzas no te entregan una hoja informativa con sus precios aplicables por tiempo de trabajo, los gastos de desplazamiento y el coste de otros servicios ofertados, como manda la ley.
5.-Los chapuzas no te entregan un presupuesto previo por escrito con lo cual, la reforma se te puede ir de las manos sin problema.
6.-Los chapuzas te pueden cobrar lo que les dé la gana por los materiales empleados porque, a diferencia de los profesionales autorizados, no están obligados por ley a mostrarte las facturas por los materiales comprados.
7.-Los chapuzas carecen de licencia fiscal para trabajar con lo cual están haciendo competencia desleal a sus colegas profesionales además de defraudar al fisco.
8.-Los chapuzas no tienen una póliza de responsabilidad civil que cubra su actuación, por lo que en caso de accidente o desperfecto, no se podrán hacer cargo de los gastos que se deriven de los mismos.
9.-Los chapuzas no dan facturas por su trabajo y tampoco piden IVA, con lo cual, no hay vía de reclamación además de defraudar a Hacienda.
10.-Los chapuzas no dejan rastro de su actuación, con lo cual, si hay un problema… ¡Eh! ¿Dónde está el chapuzas? |