|
Un colchón podría definirse como un lecho rectangular, relleno de lana, pluma, espuma, muelles, látex, material viscoelástico, etc. y de tamaño proporcionado al cuerpo humano, ideado para dormir y descansar sobre él, en un principio directamente en el suelo, aunque generalmente sobre un somier o base.
Partes de un colchón Un colchón debería constar de las siguientes partes, cada una de las cuales cumple su función:
Núcleo: es la parte más importante de un colchón, ya que determina su nivel de firmeza. El núcleo puede ser de diferentes tipos de muelles o de otras tecnologías como látex, viscoelástico o espumas de alta densidad
Planchas amortiguadoras: capas de diversos materiales que actúan de soporte y de resistencia.
Acolchado: capas perimetrales de distintos materiales blandos y adaptables (lana, algodón, combinaciones de fibras, poliéster, látex, viscoelásticos, etc.) que recubren el núcleo y proporcionan confort al contacto con el cuerpo.
Válvulas de aireación: normalmente ubicadas en los laterales, facilitan la ventilación del interior y la higiene del colchón.
Funda: los tejidos actuales tienen tratamientos que previenen la proliferación de microbios, bacterias y hongos.
Asas: son importantes para girar y trasladar el colchón con facilidad (se aconseja rotar el colchón cada tres meses -a excepción del colchón viscoelástico-, girándolo de arriba abajo y de la cabeza a los pies).
Materiales Según Asocama (Asociación Española de la Cama), en general, la tecnología más utilizada en la fabricación de colchones es la tecnología de los muelles combinada con múltiples capas de confort que garanticen la mayor comodidad del cliente, siendo la tendencia cada vez mayor hacia el uso de acolchados con una capa de látex o de espumas viscoelásticas.
Asocama recomienda sustituir un colchón cada diez años, por razones de pérdida de firmeza y de calidades del equipo, por higiene (fluidos corporales, ácaros, etc.) a pesar de que, en apariencia, el colchón esté bien.
Fuentes: Elaboración propia y www.asocama.es |