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Un colchón podría definirse como un lecho rectangular, relleno de lana, pluma, espuma, muelles, látex, material viscoelástico, etc. y de tamaño proporcionado al cuerpo humano, ideado para dormir y descansar sobre él, en un principio directamente en el suelo, aunque generalmente sobre un somier.
Aquí te damos unos consejos de uso una vez comprado tu colchón:
Después de desembalar el colchón déjalo unas horas en un lugar ventilado para evitar los olores que pueda traer de fábrica, del embalaje y del transporte.
Protege el colchón con una funda adaptable y transpirable (imprescindible que sea transpirable en el caso del colchón de látex), mejor si es 100% algodón. Conviene que la funda de la parte baja del colchón quede al aire libre, para una correcta aireación de todo el equipo de descanso.
Ventila diariamente el equipo de descanso para mejorar la higiene.
Dale la vuelta al colchón cada tres meses (hay que girarlo de arriba a abajo y de la cabeza a los pies) para evitar que se deforme.
-Este consejo no se aplica al colchón viscoelástico, que debe usarse siempre con la parte viscoelástica como capa superior.
Para limpiar el colchón se recomienda pasarle la aspiradora regularmente para eliminar ácaros.
Cambia el colchón cada 10 años. Pasado ese tiempo, las condiciones de firmeza e higiene originales habrán cambiado y el colchón puede ser perjudicial para la salud.
-Diez razones para cambiar tu colchón viejo por uno nuevo |