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Comprar una vivienda cuando, después de emanciparte, logras tener unos ahorros es una decisión que marcará nuestra economía durante muchos años.
Muchas personas olvidan a la hora de comprar una vivienda recurriendo a financiación (hipoteca) calcular tres cosas esenciales:
cuánto costará el papeleo y los impuestos asociados a la compra-venta y a la obtención de la hipoteca (se calcula que un 10 % del importe de la vivienda);
si habrá que hacer reformas para entrar a vivir, y el importe a desembolsar por la mismas,
cuánta hipoteca podrán obtener del banco para hacer frente a los dos puntos anteriores (los bancos cada vez arriesgan menos, por lo que no darán más hipoteca que aquella cuya cuota mensual no exceda de entre el 30-40% de la renta disponible del comprador o compradores).
Te explicamos los gastos a los que tendrás que hacer frente al comprar tu vivienda:
Gastos de la compraventa de vivienda Son cuatro los gastos derivados de la compraventa:
Impuesto sobre el Incremento de Valor de los Terrenos Urbanos (comúnmente llamado Plusvalía);
Escritura Pública;
Inscripción en el Registro de la Propiedad;
Impuestos (antes llamados Derechos Reales).
Quién paga qué Lo habitual es que el contrato sea escueto en este aspecto diciendo simplemente que “los gastos serán según Ley".
En este caso, la parte vendedora pagará la Plusvalía, y la mayor parte de la escritura (la matriz u original), mientras que la parte compradora pagará las copias que se puedan hacer de la escritura (copias), los gastos de inscripción registral, y los impuestos (IVA si es nueva, Transmisiones patrimoniales si es de segunda mano).
No obstante, en el contrato privado se puede pactar cualquier tipo de reparto de los gastos, incluso que todos ellos recaigan sobre el comprador (es completamente legal), cosa que si eres comprador, deberías negarte a asumir.
Fuentes: Elaboración propia y www.notariado.org |