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La ansiedad es una emoción natural, presente en todos los humanos, que nos pone en alerta ante una posible amenaza; sin embargo, a veces se vive como una experiencia desagradable, especialmente cuando alcanza una elevada intensidad, que se refleja en fuertes cambios somáticos e incluso puede provocar una pérdida de control sobre nuestra conducta normal.
Las reacciones de ansiedad más frecuentes son de tipo cognitivo (preocupación, pensamientos negativos, inseguridad y temor), de tipo fisiológico (molestias en el estómago, sudor, temblor, tensión, palpitaciones, aceleración cardiaca) y de tipo conductual (efectuar movimientos repetitivos, fumar, comer o beber en exceso, y evitar situaciones).
Esta patología acarrea verdaderos trastornos psicosomáticos (como dolores de cabeza o de espalda, arritmias, hipertensión arterial, molestias gástricas, etc.) por un exceso en la intensidad y frecuencia de la activación de las respuestas fisiológicas del sistema que sufre la lesión o disfunción (cardiovascular, respiratorio, etc.)
Fuente: Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (http://www.ucm.es/info/seas/) |