Los huevos son productos peligrosos para la higiene alimentaria porque:
-Pueden venir contaminados con bacterias del género Salmonella, generalmente en su cáscara, aunque pueden localizarse también en el interior (las bacterias pueden acceder al interior a través de los poros de la cáscara) si el huevo es viejo, tiene la cáscara húmeda, agrietada o presenta roturas.
-Además, el huevo puede contaminarse durante su proceso de formación, en el oviducto de las aves ponedoras.
-Pueden contaminar otros alimentos con sus bacterias si no se limpian y desinfectan los utensilios que se han empleado para manipularlos (recipientes, batidoras, tenedor, etc.).
Cómo evitar las bacterias en los huevos
1.-Utiliza huevos lo más frescos posibles:
-Mira las fechas de consumo preferente, que obligatoriamente deben figurar en la etiqueta. (La fecha de consumo preferente se corresponde con 28 días tras la puesta) y desecha los huevos pasados de fecha.
2.-No uses huevos rotos, ni sucios o manchados con heces de las gallinas ponedoras. Deséchalos.
3.-Conserva los huevos siempre a temperatura de refrigeración, separados de otros alimentos y saca del frigorífico únicamente los huevos que vayas a utilizar (evitar sacarlos y volver a meterlos, ya que supone someterlos a oscilaciones bruscas de temperatura que afectan a su salubridad y a su calidad).
4.-Evita lavar los huevos. Cuando se lavan se les está quitando su capa protectora externa o cutícula, con lo cual se facilita su envejecimiento prematuro a la vez que se puede provocar la entrada de microorganismos hacia el interior. |